Cada espejo es mucho más que un simple objeto decorativo en el hogar. Para diversas corrientes espirituales como el Feng Shui y tradiciones populares, estos cristales funcionan como amplificadores de energía e, incluso, como "portales" que permanecen activos mientras el mundo físico descansa.
Creencias populares: por qué no hay que dormir frente a un espejo o se lo debe tapar durante la noche
Desde el milenario Feng Shui hasta leyendas urbanas, el hábito de tapar el espejo del dormitorio durante la noche cobra fuerza entre quienes buscan un descanso reparador y protección energética

Tapar los espejos durante la noche: ¿por qué se hace?
Una de las advertencias más comunes del Feng Shui es que el espejo es un elemento que "activa" la energía (Chi). Si se encuentra frente a la cama, refleja y duplica la energía de quienes duermen, impidiendo que el cuerpo alcance el estado de calma necesario. El resultado suele ser un sueño liviano, insomnio o la sensación de despertarse más cansado de lo habitual.
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También el Feng Shui aconseja cuál es el lado más conveniente de la cama para dormir.
Espejos como portales y viajes astrales
En el mundo esotérico, la creencia es aún más inquietante. Se dice que durante el sueño, el "cuerpo astral" se desprende del físico y, al verse reflejado de manera imprevista, puede sufrir un choque energético o quedar atrapado en el reflejo.
A su vez, muchas culturas sostienen que, por la noche, los espejos se convierten en umbrales por donde pueden circular energías densas que no pertenecen al plano terrenal.
El ritual de tapar los espejos
Para quienes no pueden mover el espejo de lugar por razones de espacio -como sucede con los frentes de placares-, la recomendación de los expertos en el mundo espiritual es tajante: hay que taparlos con una manta o tela oscura antes de apagar la luz y comenzar a descansar.
Este acto, si bien es simbólico, busca "cerrar" el paso de energía y permitir que el dormitorio sea exclusivamente un santuario de descanso. Creencia o realidad, lo cierto es que cada vez más personas eligen cubrir sus cristales para comprobar si, al final del día, el silencio del reflejo les devuelve la paz perdida a lo largo de un día agitado, donde el derroche de energías fue demasiado.