Tenía que entrar a la guardia a las 8 pero no llegó. Lo llamaron insistentemente hasta que se hizo presente pasadas las 10.30… en estado de ebriedad. Estaba "desaliñado" y emanaba olor a alcohol, describieron sus compañeros. En lugar de irse a su casa, se quedó en el hospital, se le tiró encima a una enfermera, le tocó los senos e intentó besarla. Este jueves, el Ministerio de Salud confirmó la cesantía de este médico que en 2023 fue condenado por abuso sexual simple.
Su nombre es Pedro Martín Seput Yactayo y prestaba sus servicios en el Hospital Malargüe.
En la mañana del 15 de diciembre de 2019 se lo esperaba para iniciar su turno de guardia, pero el tiempo corrió y el doctor se hizo esperar. Preocupados, sus compañeros lo llamaron una y otra vez, pero Seput no atendió. Llegó promediando la mañana… complicado… en un estado que le impedía realizar sus funciones y tareas profesionales.
Pero él insistió en quedarse en el hospital y, hasta, según surgió durante el debate de la causa penal, adelantó que le iba a hacer un “chiste” a las enfermeras. Abordó a una de ellas, de 40 años, con quien tenía una vieja enemistad, y la manoseó. La situación pasó de un escándalo en el hospital a los estrados judiciales.
Mientras la Justicia penal investigaba el caso, la administración del hospital hizo lo propio con un sumario administrativo. En esta instancia, se dictaminó que el médico había fallado a sus deberes de respeto, cortesía y responsabilidad hacia sus pares y hacia la comunidad: la conducta era inaceptable. Y así, el 27 de enero de 2025, el ministro de Salud Rodolfo Montero y el gobernador Alfredo Cornejo firmaron el decreto Nº 103 que determinó la sentencia final a su carrera en el Estado: la cesantía.
La condena al médico en sede penal
"Salí asqueroso. Sáquenlo", gritó la enfermera cuando el médico Seput se le abalanzó. Horas después, realizó la denuncia penal y así dio inicio al proceso que acabó en condena por abuso sexual simple.
El médico de guardia fue sentenciado a 1 año y 6 meses de prisión en suspenso en septiembre de 2023. No fue preso, pero le exigieron ciertas normas de conducta durante un par de años para evitar la cárcel.
El doctor Seput se defendió durante el juicio intentando demostrar que el tocamiento nunca existió y que la enfermera había “reaccionado mal” cuando él intentó saludarla.
Sobre su estado esgrimió una insólita excusa: que le habían diagnosticado diabetes días antes y estaba mal dormido.
Sus colegas médicos ratificaron la versión de la enfermera y, además, una pericia psicológica determinó durante la causa que su relato no tenía inconsistencias.





