A finales de los años 60, Londres decidió desafiar los modelos tradicionales de la arquitectura con un innovador complejo de viviendas sociales llamado Robin Hood Gardens. El proyecto fue diseñado por los arquitectos Alison Smithson y Peter Smithson.
Costó casi 2 millones de libras, fue un ícono de Londres y terminó reducido a escombros
Fue un referente del brutalismo en Londres, costó millones y terminó reducido a escombros tras años de debate.

La construcción se convirtió en uno de los máximos exponentes del brutalismo y del concepto de "calles en el cielo" (streets in the sky), un diseño que se destaca por amplios corredores elevados pensados para fomentar la convivencia entre los vecinos.
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El complejo de 213 viviendas que revolucionó la arquitectura y no logró sobrevivir al tiempo
Se trata de Robin Hood Gardens, la construcción fue inaugurada en 1972 con un costo de 1.845.585 libras esterlinas. El complejo contaba con 213 viviendas y fue financiado por el Greater London Council como un ambicioso proyecto de vivienda social.
Sin embargo, la iniciativa de Londres nunca logró cumplir las expectativas. Con el paso de los años, el complejo sufrió un fuerte deterioro debido a la falta de mantenimiento, problemas de aislamiento acústico, vandalismo, inseguridad y la escasa inversión pública.
El experimento urbanístico que prometía cambiar la forma de vivir y terminó siendo demolido
A partir de la década de 2000 surgió un intenso debate sobre su futuro. Arquitectos, historiadores y organizaciones dedicadas a la conservación del patrimonio defendían el edificio como una obra maestra del brutalismo y pedían su protección. No obstante, las autoridades locales consideraron que restaurarlo sería demasiado costoso y optaron por reemplazarlo por un nuevo desarrollo residencial.
La demolición de la construcción comenzó en 2017 y finalizó en 2025, pese a la oposición de numerosos especialistas. Como reconocimiento a su importancia arquitectónica, parte de su estructura fue preservada: tres secciones de una de sus fachadas fueron trasladadas al Victoria and Albert Museum, donde hoy se exhiben como un ejemplo representativo de la arquitectura brutalista del siglo XX.