En la actualidad, el running se ha convertido en uno de los entrenamientos más practicados, tanto por atletas expertos como también por aquellos principiantes que recién están ingresando al mundo del ejercicio físico. La ciencia asegura que esta práctica ofrece múltiples beneficios, desde la quema de grasa hasta la mejora de la capacidad pulmonar.
Una de las claves para hacerlo de manera adecuada es contar con un calzado apropiado a la superficie que habitualmente recorres. Sin embargo, en el último tiempo comenzó a emerger una práctica que rápidamente se convirtió en tendencia en distintos países: correr descalzo.
Esta particular manera de hacer ejercicio dividió las aguas en el mundo del running, dejando de un lado a los que están a favor de correr descalzo y del otro a quienes aseguran que este entrenamiento no puede hacerse sin zapatillas. Al respecto, la ciencia ha dado su punto de vista.
Lo dice la ciencia: qué sucede al correr descalzo
De acuerdo a especialistas, este tipo de entrenamiento recibe el nombre de ‘barefoot running’. Se trata de una técnica que consiste en correr descalzo o con un calzado minimalista que simula ir sin zapatillas.
Más allá de que pueda parecer extraño trotar sin zapatillas, la ciencia asegura que podemos encontrar distintas ventajas al momento de realizar este entrenamiento.
Por ejemplo, los profesionales señalan que el barefoot running mejora la técnica de carrera debido a que se favorece a la pisada del antepié en lugar del talón, disminuyendo así el impacto en articulaciones como rodillas y caderas. Esto mejora la eficiencia biomecánica del gesto de correr.
Además, correr descalzo fortalece la musculatura intrínseca del pie, ya que se ve obligado a trabajar más, reforzando músculos pequeños, tendones y el arco.
En la misma línea, la ciencia asegura que este tipo de ejercicio, al estar en contacto directo con el suelo, mejora el equilibrio, la coordinación y la percepción corporal, evitando así diversas lesiones. También corrige ciertos desequilibrios posturales generados por el uso de un calzado inadecuado.
Más allá de las ventajas de este tipo de entrenamiento, es menester tomar algunos recaudos. En primera instancia, será vital hacerlo sobre una superficie segura, como césped o pista, en tiempos cortos. Jamás se debe practicar directamente sobre el asfalto ni recorrer largas distancias.
Por otro lado, el barefoot running se debe realizar de forma progresiva. Es decir, tendremos que hacer una adaptación a este tipo de entrenamiento. Si de la noche a la mañana comenzamos a correr descalzos, de forma brusca, se pueden presentar lesiones como fracturas por estrés, fascitis plantar o sobrecarga de gemelos y sóleo.





