La crisis por al pandemia de Covid-19 ha puesto al sistema sanitario en jaque en muchos aspectos. Es lo que sucede con algunos insumos médicos necesarios para atender a los enfermos.
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En el atuendo que los médicos y enfermeros deben vestir, el barbijo es el elemento más básico y más importante. Estos deben cumplir estrictas reglas de seguridad, ser descartables y de uso obligatorio.
El director del Central, Ariel Herrera, contó que el uso de este insumo se ha duplicado desde que comenzó el alerta sanitario por la pandemia: de 500 que el personal médico utilizaba por día, hoy ya usan más de 1000.
Por lo tanto, y debido a la falta de barbijos en el mercado, el taller de costura del hospital Central decidió abocarse exclusivamente a su confección.
Cómo funciona el taller
El área de costura es un servicio fijo de este centro sanitario y funciona desde que el hospital se puso en marcha en 1945.
Actualmente, está integrado por 8 personas de planta, entre las que figura la jefa de ésta área, Mirtha Inglada, pero debido a la alta demanda de trabajo, han tenido que contratar a cinco personas más, en carácter temporario.
Cada una de estas 13 personas produce a razón de 60 o 70 barbijos por día, y trabajan en turnos rotativos, algunas llegan a hacer doble turno, es decir que pasan 12 horas en el taller.
Como antecedente en la confección de barbijos, las empleadas del taller tuvieron el brote de gripe A H1N1, en el 2009. Faltaron barbijos y se pusieron a trabajar en esto. Aunque, en ese momento contaban con menos práctica y experiencia, por lo tanto, les costaba más.
Cuando se declaró la pandemia de coronavirus Covid-19, surgió de nuevo esta necesidad, ya que el insumo está en falta en todo el mundo incluso hasta la tela de los barbijos es difícil de conseguir.
Se trata de tela vegetal hemorrepelente de 60 micrones, que no deja pasar la humedad ni los gases.
Un trabajo que no alcanza
si bien la producción es muy importante, las costureras no demoran más de de cinco minutos en elaborar los protectores, la realidad es que con los que hacen, sólo alcanzan a cubrir la demanda del propio hospital.
Si bien la idea era proveer a otros efectores del sistema de salud pública, en la actualidad no se puede realizar esta acción.
Hay que tener en cuenta que la confección se realiza bajo un estricto protocolo enviado por el Ministerio de Salud de la Nación.
Esto incluye telas, medidas, condiciones de seguridad. Hasta el momento llevan confeccionados más de 6000 barbijos, y esto ritmo es solo para no quedarse sin stock.
El taller de costura tenía en proyecto la fabricación de blusones, un elemento que se utiliza mucho en la atención de pacientes con Covid-19. Son descartables pero difíciles de conseguir, por lo tanto la confección sería propia. En este momento cuentan con la tela, pero no con el tiempo para realizarlos, así es que no han comenzado aún con esta etapa.
