El equilibrio de la naturaleza puede ser fácil de romper, pero mucho más difícil de recomponer. El caso del Parque Nacional El Palmar es un claro ejemplo de cómo una intervención destinada a controlar una especie puede desencadenar nuevos desequilibrios dentro del ecosistema.
Comenzaron a cazar una especie para proteger uno de los bosques más importantes pero terminaron provocando una nueva invasión
Un inesperado efecto dominó en el Parque Nacional El Palmar, Argentina: al controlar el jabalí, la especie invasora ciervo axis se multiplicó, afectando la flora local.
Tanto el jabalí europeo como el ciervo axis, originario de la India, son especies exóticas invasoras introducidas en Argentina a comienzos del siglo XX con fines de caza deportiva. Con el paso del tiempo, ambos animales se convirtieron en una amenaza para el parque.
La especie invasora que cambió para siempre un ecosistema argentino: llegó para la caza y ahora pone en jaque a la palmera yatay
Por un lado, el jabalí remueve y destruye el suelo en busca de alimento, mientras que los ciervos consumen los brotes de la palmera yatay y dificultan la regeneración natural del bosque. En 2006, las autoridades del parque, junto con un grupo de científicos, pusieron en marcha un programa especial para reducir la población de jabalíes. Para ello se recurrió a cazadores locales bajo supervisión, con el objetivo de disminuir de manera significativa el número de ejemplares y limitar los daños que provocaban sobre el suelo y la vegetación.
El plan tuvo resultados positivos en el bosque. La cantidad de jabalíes descendió y también se redujeron los daños sobre el terreno. Sin embargo, la intervención produjo un efecto inesperado. Al disminuir una de las especies invasoras, la población de ciervos axis comenzó a crecer con mayor rapidez. Los investigadores identificaron entonces una relación que hasta ese momento había pasado inadvertida.
La especie que parecía estar bajo control y terminó expandiéndose por toda una provincia
Las cámaras trampa y otros análisis mostraron que el jabalí europeo, al ser una especie omnívora, también se alimentaba de los cervatillos recién nacidos. De esta manera, aunque causaba importantes daños al ecosistema, ejercía al mismo tiempo una presión natural sobre la población de ciervos axis.
Con la reducción de los jabalíes, esa presión desapareció y los ciervos encontraron más alimento y menos competencia. Como consecuencia, aumentaron sus posibilidades de supervivencia y expansión de esta especie de ciervos, dificultando todavía más los esfuerzos iniciales de control.
Pero el problema no termina en la cantidad de ejemplares. Los ciervos axis también provocan daños directos sobre la vegetación. Los machos utilizan sus grandes astas para frotarse contra los troncos y marcar territorio. Este comportamiento puede desgarrar la corteza de los árboles, dejar expuesta la madera y favorecer el ingreso de hongos y otros agentes patógenos que pueden terminar debilitando o incluso matando los ejemplares afectados.
La expansión de esta especie ya excedió los límites del parque. Un estudio realizado por investigadores del CONICET y de universidades nacionales, entre ellas la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), documentó la presencia del ciervo axis en los 17 departamentos de Entre Ríos y señaló al Parque Nacional El Palmar como uno de los puntos desde los que la especie puede continuar expandiéndose.
En pocas palabras
- Control de jabalíes: Reducción de una especie invasora en El Palmar tuvo efectos inesperados.
- Proliferación de ciervos: La disminución de jabalíes permitió la multiplicación del ciervo axis.
- Daño al ecosistema: El ciervo axis afecta la regeneración de la palmera yatay y la vegetación local.



