Naturaleza

En 1982 introdujeron 28 asnos en el desierto: 40 años después han transformado el ecosistema de forma natural

La reintroducción de 28 asnos salvajes asiáticos en el desierto del Néguev en 1982 ha provocado una profunda transformación del ecosistema, recuperando una especie extinta y modificando hábitats.

En medio del desierto del Néguev, donde las lluvias son escasas y el agua puede encontrarse a gran profundidad, un animal que había desaparecido de la región volvió a caminar en libertad. En 1982, Israel liberó 28 asnos salvajes asiáticos en el cráter Ramón, con la intención de recuperar una especie que había formado parte de los ecosistemas áridos de la zona.

El animal es el asno salvaje asiático (Equus hemionus), también conocido como onagro. La subespecie que habitaba originalmente el Néguev, Equus hemionus hemippus, se extinguió a comienzos del siglo XX debido, entre otros factores, a la caza y la pérdida de hábitat. Décadas después, las autoridades israelíes pusieron en marcha un programa para recuperar al animal utilizando ejemplares de subespecies procedentes de Irán y Turkmenistán.

El desierto que recuperó a una especie desaparecida: en 1982 liberaron 28 asnos salvajes y décadas después se expandieron

En 1968, 11 ejemplares fueron trasladados a la reserva de Hai-Bar Yotvata, donde comenzó un programa de reproducción en cautiverio. Cuando la población alcanzó un número suficiente, llegó el momento de devolverlos al desierto. La primera etapa comenzó en 1982, cuando 28 ejemplares fueron liberados en Ein Saharonim, dentro del Makhtesh Ramon. Posteriormente se realizaron nuevas liberaciones y, entre 1992 y 1993, otros 10 animales fueron incorporados a la población silvestre en Wadi Paran.

La población consiguió establecerse y expandirse por las regiones áridas del sur de Israel. Según la Autoridad de Naturaleza y Parques de Israel, para 2022 se estimaban unos 450 ejemplares, mientras que trabajos científicos recientes sitúan la población por encima de los 300 individuos. Las cifras varían según el año y el método de estimación, pero coinciden en que aquellos primeros animales lograron reproducirse y extenderse por el desierto, mucho más allá del lugar donde fueron liberados.

El desierto se recupera: 40 años de asnos salvajes transformando el ecosistema

Pero el regreso del asno salvaje no solo tiene importancia porque recuperó una especie perdida. Estos grandes herbívoros también comenzaron a desempeñar nuevamente funciones dentro del ecosistema.

Uno de los comportamientos más llamativos aparece durante las épocas de sequía. Los asnos pueden excavar con sus patas delanteras en los cauces secos hasta alcanzar agua subterránea. Las depresiones que dejan pueden acumular agua y convertirse en puntos utilizados también por otros animales. Investigaciones sobre la población del Néguev señalan que el acceso a fuentes de agua es especialmente importante durante los meses más calurosos y secos.

También contribuyen al movimiento de semillas. Al alimentarse de la vegetación disponible y desplazarse grandes distancias, pueden transportar semillas en su aparato digestivo y depositarlas junto con sus excrementos. Entre las plantas cuyos frutos y semillas forman parte de su dieta se encuentran especies adaptadas a las condiciones extremas del desierto. Estudios recientes muestran, además, que su alimentación es flexible y se adapta a la disponibilidad estacional de plantas.

En pocas palabras

  • Asnos salvajes: Reintrodujeron 28 asnos salvajes asiáticos en 1982 en el desierto del Néguev.
  • Impacto ecosistémico: Los animales han contribuido a la dispersión de semillas y la creación de fuentes de agua.
  • Población actual: Se estima que la población de asnos salvajes en la región supera los 300 ejemplares.
Resumen generado por Thinkindot AI

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