ver más

Coronavirus: el final feliz de un viaje de pesadilla y un eterno retorno

Editado por José Luis Verderico
verderico.joseluis@diariouno.com.ar

Magalí Sebok y Nicolás de Carlos son dos de los repatriados que pudieron volver a casa desde Máncora, un balneario de Perú ubicado a casi 5.000 kilómetros de Mendoza.

Te puede interesar: ANSES| ATENCIÓN VIRTUAL: cómo actualizar datos para la nueva inscripción en el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE)

Viajaron en el mismo avión y los mismos colectivos que Valentina Albornoz, la niña que hacía las tareas en el patio del hotel Puerto Bambú como si estuviera en su propia casa, y sus papás Juan Carlos y Carolina Baroffio.

 Embed      

Magalí y Nicolás tenían previsto volver a pisar suelo mendocino el 24 de marzo para reinsertarse a sus actividades particulares, pero por la pandemia lograron regresar ¡casi un mes después!

"¡¡¡Por fin!!! ¡¡¡54 horas de viaje!! Una locura", comienza diciendo esta psicóloga de 29 años.

"Pero es un alivio ya estar en casa...", enfatiza en diálogo con Diario UNO, que ya la había entrevistado el 1 de abril, en plena odisea, cuando los turistas argentinos frenados en Perú reclamaban desesperadamente la repatriación.

Magalí y su novio iniciaron el retorno desde Perú el domingo a las 5 de la mañana y tras un periplo de película, por aire y por tierra, llegaron a Mendoza el martes luego de pasar por varias ciudades.

¿Cómo fue el regreso?

Debimos completar declaraciones juradas para dar fe de que no teníamos síntomas de coronavirus, pasamos por escáneres de temperatura y personal de la agrupación Cascos Blancos roció alcohol sobre los bolsos y también en las manos. Todo por prevención. Y estuvo muy bien.

¿Y cuando pisaron tierra argentina?

Cuando atravesamos Migraciones y por ende ya estábamos en Argentina, todos los protocolos y los cuidados y la distancia preventiva anteriores se tiraron todo a la basura. Llegamos a las 20.30.

"En el aeropuerto de Ezeiza se amuchaban pasajeros recién llegados con los de otros vuelos de repatriados desde Cusco. Todo era como un gran campamento. Imaginate si alguien hubiera tenido síntomas..." "En el aeropuerto de Ezeiza se amuchaban pasajeros recién llegados con los de otros vuelos de repatriados desde Cusco. Todo era como un gran campamento. Imaginate si alguien hubiera tenido síntomas..."

Magalí Sebok, argentina repatraida desde Máncora

De ahí nos llevaron a la terminal de Retiro, adonde llegamos a las 23.30. Recién a la 1.30 del martes subimos al micro que nos llevaría a Mendoza. Remarco lo de subimos porque el viaje lo iniciamos a las 3.30.

"Esos colectivos no eran como para semejante viaje y cantidad de pasajeros: íbamos todos cerca, sin respetar la distancia social". "Esos colectivos no eran como para semejante viaje y cantidad de pasajeros: íbamos todos cerca, sin respetar la distancia social".

Magalí Sebok

El último tramo fue complejo: rutas cerradas y kilómetros recorridos de más en Córdoba.

"Ya en San Luis -aporta Magalí- tuvimos mucha espera. Ibamos repartiendo pasajeros, por ejemplo a la ciudad de La Punta. En Mendoza tuvimos un buen recibimiento. Con chequeos y con información certera sobre dónde íbamos a cumplir la cuarentena: en casa, para el caso de quienes no tuviéramos a otras personas viviendo con nosotros, o en hoteles para quienes viven con otras personas.

MÁS LEÍDAS

Temas relacionados