Playas, olas perfectas para surfear y practicar otros deportes acuáticos, buena gastronomía y mucho aire libre. Todo eso es Máncora, en Perú, a casi 5.000 kilómetros de Mendoza.
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Sin embargo, la pandemia de coronavirus la convirtió en una cárcel de la que miles de viajeros tratan de escapar para volver a sus países. A casa. Como los mendocinos Magalí Sebok (29) y Nicolás de Carlos (30). "Estamos en peligro sanitario", advierten en diálogo con Diario UNO.
Máncora ya era conocida por el caso de otros mendocinos que esperan ser repatriados: Juan Carlos Albornoz, Carolina Baroffio y Valentina, la hija de ambos, quienes accionaron judicialmente contra el cierre de fronteras argentinas.
La voz del drama
Magalí tiene 29 años y es psicóloga. Nicolás, su pareja, tiene 30 años y es empleado de un hotel de Mendoza que ahora está cerrado.
Tenían previsto regresar a Mendoza el 24 de marzo vía Lima (a 1.100 kilómetros de Máncora) pero el cierre de las fronteras argentinas y la suspensión de los vuelos de repatriación dispuestos por el Gobierno nacional complicaron todo.
Por si esto fuera poco, Perú dispuso el estado de sitio entre las 17 y las 5 de la mañana.




