Durante el mes de mayo, la vitalidad de los árboles frutales en huertos y jardines suele verse amenazada por la aparición repentina de pulgones, hormigas y diversas especies de moscas. Estos insectos dañan la estructura de las hojas, tallos y flores, comprometiendo la salud general de la planta y la futura cosecha. Para ponerle fin a las plagas, una de las mejores opciones será el uso de ajo.
Cómo utilizar ajo para proteger al árbol frutal del ataque de plagas en mayo
Este truco de jardinería te enseñará a utilizar ajo y prescindir de productos químicos para alejar plagas del árbol frutal

Este truco es válido, incluso, para cítricos. Foto: Pexels
Adiós plagas de árbol frutal: cómo blindar la planta con un poco de ajo
Aunque en viveros podemos encontrar múltiples soluciones químicas, estas suelen representar un riesgo potencial para el consumo humano, la seguridad de las mascotas y el equilibrio del ecosistema doméstico. Por ello, el uso del ajo emerge como una alternativa ecológica de alta eficiencia y bajo costo para ponerle fin a las plagas del árbol frutal.
La eficacia del ajo reside en sus compuestos azufrados naturales, específicamente la alicina. Este elemento funciona como un potente repelente biológico que ahuyenta a los invasores sin alterar la fisiología del árbol ni dejar residuos tóxicos en los frutos.
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Para preparar este insecticida casero, necesitaremos de una cabeza de ajo y un litro de agua. El proceso comienza pelando y triturando los dientes de ajo con una pequeña porción de agua para liberar sus principios activos. Posteriormente, integrar la mezcla al resto del litro de agua. Esperar entre 12 y 24 horas para que la solución repose.
Una vez transcurrido este tiempo, tendremos que filtrar el líquido para eliminar cualquier residuo sólido y añadir al repelente casero una cucharada de jabón líquido, el cual actuará como un agente tensioactivo, mejorando significativamente la adherencia del preparado sobre las superficies cerosas del árbol frutal.
Hecho esto, será momento de aplicar el repelente de ajo sobre el árbol frutal. Es vital rociar directamente sobre el follaje, prestando especial atención al envés de las hojas, ya que es el sitio predilecto donde muchas plagas se ocultan y depositan sus huevos.
Para garantizar una protección continua, la rutina debe repetirse cada tres o cuatro días. Asimismo, es imperativo reaplicar el producto después de días de lluvia, ya que el agua elimina la capa protectora de ajo, dejando al árbol frutal vulnerable nuevamente ante cualquier plaga.