La gamuza es un material muy utilizado no solo en calzado sino también en abrigos y carteras debido a su textura suave, similar al terciopelo. Este tejido suele provenir de la piel de animales como vacas, cabras u ovejas. Sin embargo, es un material muy delicado, y requiere de cuidados específicos para evitar que se arruine con el uso diario o la exposición a los elementos.
¿Cómo cuidar y limpiar el calzado de gamuza?
La mejor manera de conservar la gamuza es la prevención. Antes de estrenar cualquier prenda o zapato de este material, se recomienda aplicar un protector en aerosol. Este producto crea una capa impermeabilizante que evita que los líquidos penetren en el tejido, protegiéndolo de manchas por lluvia o salpicaduras accidentales. Además, el uso regular de estos protectores ayuda a mantener el color original, evitando que la suciedad se fije de manera permanente.
3 métodos para mantener los zapatos de gamuza impecables:
- Cepillos especiales: es muy importante tener en casa un cepillo de cerdas suaves diseñado específicamente para gamuza. Para eliminar el polvo, se debe pasar el cepillo sobre el zapato seco, realizando movimientos siempre en la misma dirección. Si el material se ve desgastado, se puede frotar con un poco más de intensidad, asegurándose siempre de que el cepillo esté limpio para no transferir suciedad.
- Bicarbonato de sodio para manchas difíciles: Este ingrediente casero es un excelente aliado. Se debe esparcir un poco sobre la zona afectada y dejar actuar durante aproximadamente dos horas. Pasado este tiempo, se retira el producto cepillando suavemente el área.
- Goma de borrar para manchas secas: Si la mancha ya se ha secado, una goma de borrar blanca común puede ser la mejor solución. Solo tienes que frotar suavemente sobre la marca hasta que desaparezca y luego se pasa una toalla seca para restaurar la apariencia de la gamuza.
En el caso de que se trata de una mancha fresca, lo mejor es primero aplicar sobre la misma un poco de papel absorbente para evitar que el líquido se extienda. La clave de la durabilidad de la gamuza está en la combinación de una protección inicial adecuada, una limpieza en seco cuidadosa y el uso de herramientas que no agredan la delicada fibra del material.






