La esponja nos permite no solo lavar los platos, sino que también podemos emplearla para limpiar por ejemplo el horno, la mesada y otros espacios de la cocina. Otras personas también las emplean para limpiar el baño, el auto, etc.
Si mantenemos la esponja húmeda o mojada todo el tiempo, la misma comienza a juntar mal olor o incluso puede convertirse en un nido de bacterias. Además, ese mal olor puede trasladarse al resto de la cocina y a los platos, vasos, etc.
Un grupo de investigadores del Instituto de Microbiología Aplicada de la Universidad Justus Liebeg en Giessen (Alemania) observaron un grupo de esponjas con microscopios y descubrieron que un centímetro cúbico de esponja puede albergar una densidad de bacterias similar a la que se encuentra en las heces.
¿Cómo lavar y desinfectar la esponja de cocina?
Una de las mejores formas de secar una esponja cuando hemos terminado de usarla (más allá de estrujarla) es colocarla dentro del microondas por un par de segundos. Esto ayudará a que se seque más rápido y a que no comience a juntar olor a humedad.
Además, una vez a la semana puedes hacer un reset de la esponja y sumergirla en una mezcla de agua con lavandina. Esto ayudará a eliminar todas las bacterias que se van acumulando en el día a día.
Otro truco que no falla nunca para poder lavar y desinfectar la esponja de la cocina consiste en hervir agua y añade jabón para platos. Sumerge la esponja, apachúrrándola para liberar suciedad durante 2 minutos. Por otro lado, reemplaza la esponja cada 2 o 3 semanas o cuando comiences a ver que la misma ya está desarmándose. Además, es importante no dejar la esponja con restos de comida pegados, ya que los mismos se descomponen rápidamente y juntan mal olor.





