La Punica granatum, conocida comúnmente como granado, se lleva cultivando miles de años, y su aceptación no solo tiene que ver con que es una fruta deliciosa y refrescante sino también con sus notables beneficios para la salud. Crece en forma de árbol o arbusto, y es valorado por su doble función: ornamental y comestible.
Si bien no es una de las frutas que abunda en los mercados, puedes cultivarla en el jardín de casa. Requiere un cuidado relativamente sencillo, y como cortesía puedes comer sus deliciosos frutos a finales del verano y durante el otoño.
La granada es una fruta redonda con una cáscara dura y semillas rojas comestibles, ideales para consumir frescos, en zumos o en cocina. Es conocida por su sabor agridulce y propiedades nutritivas. Rica en agua, fibra, vitaminas C y K, potasio y antioxidantes, como polifenoles y taninos. Además, contiene ácido fólico, importante durante el embarazo.
Durante la primavera y el verano, estos árboles despliegan una floración espectacular de color rojo intenso, en forma de campanilla, así que se convierten en un punto focal muy atractivo en los jardines. Su follaje es verde brillante y se torna dorado en otoño antes de caer.
Cuidados básicos del árbol
Según los expertos de Picture This, es un arbusto muy resistente a la sequía y al calor, por lo que es perfecto para climas mediterráneos. En general, el granado se considera fácil de cuidar debido a su resistencia y adaptabilidad a diferentes condiciones de cultivo. Cabe destacar que se puede cultivar tanto a partir de semillas como de esquejes.
- Necesidades de luz: prospera en sitios del jardín de pleno sol, ya que requiere luz solar directa diaria para optimizar el crecimiento, la salud y su capacidad de floración. Aunque lo ideal es al menos seis horas de luz solar, también muestra tolerancia a la luz solar parcial.
- Riego: el árbol se adapta a períodos tanto húmedos como secos, lo que lo hace moderadamente tolerante a la sequía. Prospera mejor cuando se mantiene consistentemente la humedad del suelo, sin encharcamiento. El riego debe realizarse una vez cada una a dos semanas.
- Sustrato: el granado requiere suelos bien drenados, así que lo mejor es usar una mezcla de suelo de jardín, arena y compost en partes iguales. Además, puedes colocar perlita o arena gruesa si el suelo se siente demasiado denso. Esto proporciona una buena aireación.



