Ese goteo constante no solo es la banda sonora de tu insomnio, sino también un enemigo silencioso de tu bolsillo y del medio ambiente. Una canilla que padece una pérdida de agua, una gota por segundo, puede llegar a desperdiciar más de 10.000 litros de agua al año.
La buena noticia es que, en la gran mayoría de los casos, la solución es extremadamente sencilla, barata y la podés hacer vos mismo en menos de quince minutos.
El culpable del 90% de las goteras en las canillas tradicionales tiene nombre y apellido: el cuerito. Esta pequeña junta de goma se desgasta con el uso diario, la presión y el sarro, perdiendo su capacidad de sellar el paso del agua.
A continuación, la guía definitiva para solucionar este problema doméstico sin entrar en crisis.
Canilla que gotea agua: el arreglo del problema
Antes de empezar con el arreglo la canilla que pierde agua, asegurate de tener a mano este "kit de primeros auxilios" de plomería básica:
- Un destornillador (puede ser plano o phillips, dependiendo de tu canilla).
- Una llave francesa o pico de loro.
- Un cuerito nuevo (se compran por muy pocos pesos en cualquier ferretería; siempre es útil tener de repuesto).
- Un trapo seco.
Canilla que gotea agua: paso a paso para el arreglo la pérdida
- Cortar el agua (el paso que no te podés saltear): parece una obviedad, pero el apuro suele jugar malas pasadas. Buscá la llave de paso de la habitación (baño o cocina) y cerrala por completo. Para asegurarte, abrí la canilla rota para que caiga el agua que quedó en la cañería. Si no hacés esto, vas a terminar empapado.
- Desarmar la perilla: las canillas tradicionales (las que se giran, no los monocomandos) tienen una tapita en la parte superior que suele indicar el frío o el calor. Hacé un poco de palanca con cuidado usando el destornillador plano para sacarla. Debajo vas a encontrar un tornillo. Desenroscalo y retirá la perilla o "volante" tirando hacia arriba.
- Retirar la campana y el vástago: una vez sin la perilla, vas a ver una pieza metálica que cubre el mecanismo (la campana); desenroscala a mano o con mucho cuidado usando la llave francesa y el trapo para no rayar el cromo. Al sacarla, quedará a la vista el vástago (la pieza de bronce). Tomá la llave francesa, ajustala a la tuerca del vástago y girá en sentido contrario a las agujas del reloj para extraerlo por completo.
- El momento de la verdad: cambiar el cuerito. En la base del vástago que acabás de sacar vas a ver el famoso cuerito, que seguramente estará deformado, gastado o roto. A veces está a presión y otras veces tiene una pequeña tuerca que lo sostiene. Retiralo y colocá el cuerito nuevo exactamente en la misma posición.
- Volver a armar y probar: volvé a enroscar el vástago en su lugar y ajustalo con la llave francesa (no hace falta usar fuerza bruta, solo que quede firme). Colocá nuevamente la campana, la perilla, el tornillo y la tapita. Finalmente, abrí la llave de paso del agua. Abrí y cerrá tu canilla reparada. ¡Listo! El molesto goteo debería ser historia.
El consejo final: si al desarmar notás que el problema no es el cuerito de goma (por ejemplo, si tenés grifería con cierre cerámico o monocomando), el mecanismo es distinto y requiere cambiar el "cartucho". En esos casos, si no te das maña, sí es recomendable consultar a tu plomero de confianza.






