En el Hospital Militar les negaron el aborto terapéutico. Objeción de conciencia, les contestaron como respuesta al argumento de que ningún médico sería imputado porque la ley lo garantizaba. Pero había presiones que podían más. Y como consecuencia de las presiones, hubo objeción de conciencia y abandono. Entonces Gazzoli debió acudir a la Justicia.
El abogado Lucas Lecour (hoy titular de la ONG Xumek) fue la cabeza visible de un equipo que respaldó a Gazzoli y a Claudia hasta el final. En los tribunales. Ante la opinión pública. Frente a las cámaras.
Primer resultado concreto: el juez Germán Ferrer, titular del Primer Juzgdo de Familia, resolvió, como respuesta al planteo judicial de Gazzoli, que no era necesaria ninguna autorización judicial para que Claudia Araujo fuera sometida a esa cirugía.
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Y que la decisión de practicarla -o no- corría por cuenta de los médicos del Hospital Militar o de centros sanitarios estatales. Conclusión: nada impedía hacer el aborto terapéutico a Claudia Araujo.
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El ingreso al despacho del juez Ferrer, en Mitre esquina Montevideo.
Foto: Fernando Martinez/ Diario UNO
Sin embargo, grupos ultracatólicos hicieron todo lo posible para que ningún médico se atreviera a practicarlo.
El clima social se ensombreció rápidamente y se partió en dos. Unos estaban a favor, otros en contra. Puertas adentro del ámbito de la salud dijeron haber recibido amenazas. Intimidaciones varias y de todo calibre, más allá de que públicamente las consignas instaban a proteger la vida del bebé por nacer y hasta le ofrecían a Gazzoli y a Claudia Araujo hacerse cargo o ayudarlas en la crianza. Hasta amenazas de bomba hubo.
Incluso se manifestaron pública y severamente frente al domicilio de Cobos, por entonces en la Quinta Sección. Y hasta le arrancaron la personalísima confesión de que estaba en contra del aborto.
"Estamos sobre el límite. Yo voy a actuar de cualquier manera, con o sin autorización, pero yo quiero hacer las cosas legalmente" "Estamos sobre el límite. Yo voy a actuar de cualquier manera, con o sin autorización, pero yo quiero hacer las cosas legalmente"
Ana Rosa Gazzoli
Al mismo tiempo, la ONG VITAM de raíz católica se presentó en los tribunales para bloquear la vía que el juez Ferrer había declarado expedita en favor del aborto terapéutico por no estar penalizado, en el caso específico de Claudia.
Después, VITAM obtendría la respuesta que buscaba en un barrio Cívico desolado y en día y horario inusuales para la Justicia Civil: los jueces Teresa Varela de Roura, Horacio Gianella y Gladys Marsala, de la Segunda Cámara Civil de Apelaciones, decidieron, el domingo 20, por la tarde, "no innovar".
Es decir, que nada debía hacerse con Claudia Araujo hasta que, a futuro, sin fecha límite a la vista, se resolvieran su caso y el pedido.
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La Cámara Civil funcionaba en el edificio de los tribunales.
Algunos interpretaron que esta decisión solo apuntaba a que el embarazo avanzara y ya no pudiera ser detenido obligando a Claudia a dar a luz.
En el Lagomaggiore
El subsecretario Armando Caletti (Salud), a quien le reclamaban el cumplimiento del protocolo de aborto terapéutico, se encargó de organizar el operativo: finalmente Claudia Araujo sería operada en el Lagomaggiore, epicentro de mayores quejas y protestas de quienes se oponían al aborto.
Pero la realidad volvió a castigar a Ana Rosa, a la hija y a los abogados porque cuando llegaron al hospital público aquel lunes, bien temprano, los recibieron mostrándoles el tan mentado y súbito fallo de la Segunda Cámara Civil de "no innovar" firmado el domingo al anochecer. Acá no podemos hacer nada por orden de la Justicia, les dijeron.
Cuando la Corte dijo sí
No se podía esperar más, decidieron los abogados. Entonces hicieron una movida jurídica arriesgada: acudieron en apelación directamente a la Suprema Corte de Justicia "saltando" por sobre la Cámara de Apelaciones Civil que debiera intervenir entre la Segunda Cámara y Gazzoli. Técnicamente, la acción se denomina "per saltum". Y el planteo, una acción de amparo, debía resolverse de forma expedita. Ya mismo.
En menos de 24 horas, la Sala I de la Suprema Corte de Mendoza decidió, con los votos de los jueces Aída Kemelmajer de Carlucci y Fernando Romano, dejar sin efecto el "no innovar" de la Cámara Civil y validar la decisión del juez Ferrer.
Conclusión: dentro del sistema judicial de Mendoza ya nada podía impedir que a Claudia Araujo se le practicara el aborto terapéutico.
El miércoles 23 de agosto de 2006 en horas de la noche Claudia Araujo fue sometida al aborto terapéutico en el Lagomaggiore luego de una dura batalla familiar en la Justicia y a nivel social y religioso.
Al mismo tiempo, con la extracción del feto, comenzaba otra etapa no menos compleja: la investigación judicial para dar con el autor del delito de violación en contra de aquella niña de cinco años con cuerpo de mujer de 25.
"Quiero llegar a tener una muestra de ADN para tratar de descubrir quién ha sido" "Quiero llegar a tener una muestra de ADN para tratar de descubrir quién ha sido"
Ana Rosa Gazzoli
"El monstruo está en casa"
La pesquisa penal estuvo a cargo del fiscal Hernán Ríos Ruiz, que ordenó practicar un peritaje de ADN sobre el feto para comparar el resultado con la composición genética de los sospechosos.
Una rápida ronda de averiguaciones puso en la mira a dos varones con los que Claudia Araujo compartía algunos momentos del día en el ámbito escolar. Pero alguien hizo un aporte distinto y definitivo. "Busquen en la casa de Claudia", retumbó en la cabeza del fiscal.
¿Qué hombres frecuentaban la casa? Ana Rosa Gazzoli era viuda y Claudia no tenía padre.
¿Algún vecino? ¿O algún amigo de la familia? Mucho más que eso: la pareja de un familiar directo de la víctima. El novio de una hermana de Claudia.
Julio Estrella fue detenido bajo una fuerte sospecha. El estudio de ADN fue rápido y determinante: él había violado a Claudia Araujo.
El hombre, oriundo del Valle de Uco, fue imputado, juzgado y condenado: en 2007, la Primera Cámara del Crimen, integrada por los jueces Víctor Hugo Comeglio, Julio Carrizo y Lilia Vila, le impuso la pena de 10 años de prisión por haber violado a Claudia, a quien tenía el deber de resguardar porque su condición de débil mental la hacía más vulnerable.
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En el juicio: Julio Estrella en el banquillo; el abogado Lecour, Gazzoli, el abogado Vega y los jueces Comeglio y Carrizo.
En mayo de 2012, el entonces legislador Daniel Cassia denunció que la Cámara de Apelaciones de Mendoza (integrada por Luis Correa Llano, Ramiro Salinas y Alejandro Miguel) había permitido que el violador de Claudia Araujo accediera al beneficio de las salidas transistorias, contradiciendo la opinión negativa de otros jueces y especialistas enrolados en el Organismo Técnico Criminológico.
Había un motivo adicional y actual: Estrella compartía con menores de edad varias de esas horas fuera de la prisión.
En 2015 se le concedió la libertad condicional: "Cumplió con un tratamiento psicológico y psiquiátrico realizado por especialistas de la Dirección General del Servicio Penitenciario. Sigue sometido a proceso, pero en libertad. Si no cumple con todo, vuelve al penal", dijo entonces jueza del penal Mariana Gardey.
Y final
Ana Rosa Gazzoli murió en julio del año 2011 a los 73 años.
Julio Estrella cumplió la condena totalmente y recuperó la libertad el 15 de noviembre de 2016.
Claudia Araujo vive y está a cargo y al cuidado del menor de sus hermanos. Tiene casi 40 años pero vive en su propio universo, solo equiparable con el de una niña de 5 años.