Un grupo de científicos detectó de manera inesperada la ruptura de un cuerpo helado mientras realizaban observaciones de rutina en el espacio. El hallazgo ocurrió con el cometa C/2025 K1 (ATLAS), un objeto que no figuraba como el objetivo principal de la investigación original. Los investigadores modificaron sus planes debido a problemas técnicos con otro objetivo y, al apuntar sus instrumentos hacia este nuevo cuerpo, presenciaron su fragmentación inmediata.
Científicos ven en tiempo real como se fragmenta un cometa: es la primera vez en la historia
Expertos en astronomía logran observar la desintegración del cuerpo celeste C/2025 K1 en el momento exacto en que ocurrió el fenómeno

El cometa se fraccionó a fines del año pasado.
El fenómeno permitió registrar el proceso casi desde su inicio, algo poco común en la astronomía moderna. Generalmente, los expertos solo encuentran los restos de estos objetos mucho tiempo después de que el evento terminó. En esta ocasión, los datos mostraron que la estructura se dividió en al menos cuatro partes distintas, cada una con su propia nube de gas y polvo.
El trabajo de los científicos ante la ruptura
Los responsables del estudio pertenecen a la Universidad de Auburn, en Alabama, y utilizaron imágenes capturadas durante tres días consecutivos en noviembre de 2025. Los científicos notaron que el cometa no era una roca sólida, sino una acumulación de hielo, polvo y gases congelados. Al acercarse al Sol, el calor interno generó una presión que terminó por quebrar la integridad de la pieza en el espacio exterior.
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Las capturas realizadas por el Telescopio Espacial Hubble permitieron distinguir los fragmentos con una claridad que no es posible alcanzar desde la superficie terrestre. Durante el periodo de seguimiento, uno de los trozos más pequeños volvió a dividirse, lo que ofreció una secuencia detallada sobre la fragilidad de estos cuerpos antiguos. Los investigadores confirmaron que este registro es el más cercano al momento de la ruptura que se obtuvo jamás.
Misterios en el espacio
Estos objetos funcionan como cápsulas del tiempo que guardan materiales de hace 4.500 millones de años. La importancia de este suceso radica en que la fragmentación del cometa dejó al descubierto capas internas que no recibieron radiación solar durante eones. Para los científicos, esto representa una oportunidad de analizar materiales primordiales que formaron el sistema solar en sus etapas más tempranas.
A pesar de la magnitud del evento, existieron detalles que desconcertaron al equipo de investigación. Aunque el hielo fresco quedó expuesto, no se produjo un brillo repentino inmediato, lo que sugiere procesos físicos complejos en la superficie. Actualmente, los restos del cometa continúan su viaje hacia las profundidades del espacio, alejándose de la Tierra a una distancia de 400 millones de kilómetros.