Durante la noche del jueves 8 de enero, los habitantes de Birmingham presenciaron un fenómeno óptico extraordinario cuando el cielo se tiñó de un intenso color rosado en medio de una nevada. La explicación científica detrás del evento involucra la iluminación LED de un estadio de fútbol y las condiciones meteorológicas perfectas.
La iluminación LED del estadio Saint Andrew
El misterio detrás del resplandor rosado encontró su respuesta en el estadio Saint Andrew, hogar del Birmingham City Football Club. El club deportivo utilizaba durante esa noche un potente sistema de iluminación LED de color rosa para promover el crecimiento y recuperación del césped del campo de juego, una técnica agrícola moderna que emplea espectros lumínicos específicos para estimular la fotosíntesis en las plantas.
El Birmingham City en Reino Unido compartió en su cuenta oficial de X (antes Twitter) imágenes que mostraban la intensa luz rosa proyectándose desde el estadio hacia el cielo. Esta iluminación artificial, diseñada para propósitos de mantenimiento del césped, terminó convirtiéndose en el protagonista involuntario de un espectáculo natural sin precedentes en la ciudad.
Según las explicaciones técnicas proporcionadas por King, los cristales de hielo presentes en los copos de nieve funcionaron como millones de pequeños espejos suspendidos en el aire. La luz rosa emitida por las luminarias LED del estadio impactó contra estos cristales, generando múltiples reflexiones que llevaron la luminosidad hacia las capas nubosas bajas que cubrían Birmingham esa noche.
Condiciones perfectas para un fenómeno único
La meteorología jugó un papel fundamental en la magnificación del efecto visual. La tormenta Goretti trajo consigo una cobertura de nubes estratiformes a baja altura, ideal para actuar como una superficie difusora de la luz reflejada desde abajo. Estos nubarrones, combinados con la nevada activa, crearon un techo reflectante que distribuyó uniformemente el resplandor rosado por toda la ciudad.
King destacó que este tipo de fenómenos ocurren ocasionalmente en ciudades con iluminación urbana intensa durante nevadas, aunque raramente con colores tan definidos y llamativos como el rosa. La clave estuvo en la potencia concentrada de las luces LED del estadio y el color específico utilizado, que contrastaba dramáticamente con el blanco de la nieve y la oscuridad nocturna.
El evento recordó visualmente a las auroras boreales por su tonalidad, sin embargo, no hubo registro de actividad solar significativa que pudiera perturbar el campo magnético terrestre durante esos días, descartando completamente esa posibilidad.





