La vocación no tiene límites y los voluntarios de Greenpeace Mendoza lo saben muy bien. Durante 14 días trabajaron 12 horas diarias para clavar 20.000 tapitas de botellas y construir un mural de 6 metros, que lo bautizaron con el nombre "Hasta la vista plástico".
Quienes conforman la ONG ambientalista se definen como agentes de cambio y buscan con distintas iniciativas crear impacto en la sociedad para que concientice sobre los problemas que la afectan. Esta vez quisieron llegar a los más jóvenes y por ello recurrieron a escuelas primarias públicas de la provincia para juntar tapitas de gaseosa.
"El mural es el resultado de una aventura. Entre todos los voluntarios elegimos el tema del plástico, ya que en la provincia como en todo el mundo la sociedad hace un uso indiscriminado del mismo y debemos concientizarnos sobre el daño ambiental que ocasiona" "El mural es el resultado de una aventura. Entre todos los voluntarios elegimos el tema del plástico, ya que en la provincia como en todo el mundo la sociedad hace un uso indiscriminado del mismo y debemos concientizarnos sobre el daño ambiental que ocasiona"
Marcela Segovia, voluntaria de Greenpeace.
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Foto: gentileza Greenpeace
La primera etapa consistió realizar un concurso llamado “Tapa Tapita Mural”. Para ello convocaron a escuelas públicas de un radio de la Ciudad de Mendoza a que recolectaran tapitas, y la ganadora recibió un ciclo de charlas y talleres sobre temas medioambientales.
En simultáneo realizaron charlas sobre esta problemática en varios colegios, y así, en pocos días su mensaje llegó a 800 alumnos.
"Participé en muchos detalles del proyecto 'Tapa Tapita Mural', el cuál fue un proceso de constante aprendizaje y crecimiento, un fiel reflejo de lo que es ser voluntario. El mural representa la dedicación y el esfuerzo que nosotros ponemos a cada lucha. Y vamos por más, por un mundo mejor, un mundo sin plásticos" "Participé en muchos detalles del proyecto 'Tapa Tapita Mural', el cuál fue un proceso de constante aprendizaje y crecimiento, un fiel reflejo de lo que es ser voluntario. El mural representa la dedicación y el esfuerzo que nosotros ponemos a cada lucha. Y vamos por más, por un mundo mejor, un mundo sin plásticos"
Pablo Nuñez, voluntario de Greenpeace.
Gracias a las 19 escuelas que participaron lograron juntar 45.000 tapitas, que fueron clasificadas por color. Del total recolectado usaron menos de la mitad y las que sobraron fueron donadas al Hospital Notti.
Voluntarios
La segunda etapa del proyecto fue plasmar su mensaje de no contaminación en una pared del espacio público.
La coordinadora de Greenpeace en Mendoza, Laura Ferro, contó que una de las voluntarias diseñó el boceto, y que luego de clasificar las tapitas por color, comenzó la construcción del mural. Durante dos semanas, todos los días y durante doce horas diarias, clavaron todas las tapitas una por una, y así concretaron un enorme mural de 6 metros de altura por 2,40 metros de ancho. Así fue como en diciembre quedó terminado.
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Foto: gentileza Greenpeace
"Fue una experiencia inigualable, única. Cada uno de los que participó, dejó de lado su actividad del diaria para dedicarse al mural. Hubo mucho esfuerzo y la verdad que ver como quedó todo fue muy satisfactorio, nos llenó de orgullo" "Fue una experiencia inigualable, única. Cada uno de los que participó, dejó de lado su actividad del diaria para dedicarse al mural. Hubo mucho esfuerzo y la verdad que ver como quedó todo fue muy satisfactorio, nos llenó de orgullo"
Matías Sosa, voluntario de Greenpeace.
"El primer dia que fui no creí que fuese a ser tanto el trabajo. Dedicarle tantas horas y después verlo plasmado fue una alegria enorme. Valió el esfurzo de cada día, me siento orgulloso y feliz por el mural" "El primer dia que fui no creí que fuese a ser tanto el trabajo. Dedicarle tantas horas y después verlo plasmado fue una alegria enorme. Valió el esfurzo de cada día, me siento orgulloso y feliz por el mural"
Darian Sosa, voluntario de Greenpeace.
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Foto: gentileza Greenpeace
Quienes quieran verlo, "Hasta la vista plástico" está en el frente de la Escuela Bartolomé Mitre y Jardín de Infantes Elsa Bornemann, sobre calle San Juan 417 de la Ciudad de Mendoza.