"La mayoría de la gente, no me cree, piensan que soy vaga, o que no me la pude aguantar o que no puedo dejar de comer. Y yo pienso que si no me hubiera pasado a mi, tampoco lo creería"
Esta es la historia de Cecilia, una mujer mendocina que vive en Estados Unidos desde hace 20 años. Cecilia pasó por todas las instancias con respecto a la gordura, las dietas y el sufrimiento mental que provoca no ser aceptado y no aceptar el propio cuerpo.
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Esta es Cecilia antes de hacer la dieta que la llevó a bajar 60 kilos, y luego de adelgazar. Pero con ninguna de estas imágenes se siente identificada hoy.
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Comenzó a participar de terapias grupales, del estilo "alcohólicos anónimos", pero con respecto a la comida. Ahora, asegura que las restricciones y las prohibiciones eran extremas. Con la gente que participaba en los grupos no comían absolutamente ningún tipo de harina, azúcar u otro tipo de alimentos "prohibidos".
"Una vez fui a comer una pizza y se me ocurrió poner la foto en Facebook, me lo cuestionaron como si hubiera roto un precepto religioso" "Una vez fui a comer una pizza y se me ocurrió poner la foto en Facebook, me lo cuestionaron como si hubiera roto un precepto religioso"
Así vivió durante cinco años y cuando había pasado la barrera de los 60 kilos adelgazados, su cuerpo no aguantó más. Lo que ella describe es un sufrimiento similar a una tortura.
"Pasaba horas revisando etiquetas para ver qué iba a comer, revisaba constantemente ingredientes y calorías. Mientras tanto, los médicos te aplauden porque bajaste de peso". "Pasaba horas revisando etiquetas para ver qué iba a comer, revisaba constantemente ingredientes y calorías. Mientras tanto, los médicos te aplauden porque bajaste de peso".
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La obsesión por las dietas y el peso provocó que bajara 60 kilos, pero también la llevó a comportamientos extremos, como pesar y estudiar todo lo que iba a comer.
Su salud mental y física comenzó a resentirse.
"Estaba totalmente agotada, con frío, vivo en una ciudad en la que hace calor y usaba campera todo el tiempo. era un frío de adentro. Por más que afuera hiciera calor, adentro de mi cuerpo yo sentía frío" "Estaba totalmente agotada, con frío, vivo en una ciudad en la que hace calor y usaba campera todo el tiempo. era un frío de adentro. Por más que afuera hiciera calor, adentro de mi cuerpo yo sentía frío"
Cuenta que a pesar de ser muy productiva en el trabajo, en esa época se dormía trabajando, porque debido al agotamiento, tenía que trabajar desde la cama.
"Iba a los médicos y les decía que me dieran algo porque me sentía muy mal, y me hacían estudios, y me decían que estaba super bien, pero yo cada vez me sentía peor" "Iba a los médicos y les decía que me dieran algo porque me sentía muy mal, y me hacían estudios, y me decían que estaba super bien, pero yo cada vez me sentía peor"
Comer intuitivamente
Después de vivir durante largos años en los que la relación con la comida era tan estricta que si tenía que ir a un restaurante, llevaba una balanza para pesar lo que le servían, decidió cortar con esto que ella denomina "semejante a una secta", grupos que supuestamente abogan por una mejor salud y terminan soslayando la gordofobia.
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Esta es Cecilia hoy, después de conocer la propuesta de "Comer Intuitivamente". Ahora piensa que todos los cuerpos vienen en distintos tamaños y esa es su filosofía de vida.
"En el 2015 empecé a investigar y encontré Salud en Cualquier Tamaño. En un principio pensé que estaba mal, que era lo contrario a ser anoréxica y seguía pensando que si estás gorda es porque comés mucho. porque tenés problemas de atracones. Pero hay muchos motivos, al mismo tiempo, comencé a darme cuenta de esto". "En el 2015 empecé a investigar y encontré Salud en Cualquier Tamaño. En un principio pensé que estaba mal, que era lo contrario a ser anoréxica y seguía pensando que si estás gorda es porque comés mucho. porque tenés problemas de atracones. Pero hay muchos motivos, al mismo tiempo, comencé a darme cuenta de esto".
También dio con distintos movimientos de defensa de las gordas, -en Argentina se conocen como "activismo gordo"- que basicamente proponen la aceptación de todos los cuerpos.
"Yo estaba en ese momento, más flaca que nunca, pero me sentía un elefante. Lo único bueno era que me entraba la ropa, pero en mi cabeza, yo no tenía conciencia de mi tamaño" "Yo estaba en ese momento, más flaca que nunca, pero me sentía un elefante. Lo único bueno era que me entraba la ropa, pero en mi cabeza, yo no tenía conciencia de mi tamaño"
"La gente viene en distintos tamaños por la razón que sea, hay una ideal generalizado que te indica lo que tenés que pesar para estar supuestamente sana, y hay que bajar de peso, sin importar las consecuencias". "La gente viene en distintos tamaños por la razón que sea, hay una ideal generalizado que te indica lo que tenés que pesar para estar supuestamente sana, y hay que bajar de peso, sin importar las consecuencias".
La propuesta de comer intuitivamente es la de consumir lo que el cuerpo necesita, ni más ni menos. Hacer cosas que te hagan bien, tratar de mejorar tu salud, sin preocuparte por el peso. Dejar que el cuerpo se estabilice en un punto en el que se sienta cómodo".
La transición tampoco fue fácil, porque comenzó a subir los kilos que había bajado, y eso la ponía mal. Sin embargo, sentía que ese no era un camino de tortura ni de restricciones.
"En un principio, comía mucho, porque mi cuerpo estaba totalmente desesperado. Pero tampoco se trataba de atracones, comía más porque me faltaba comida en el cuerpo y sobre todo carbohidratos, porque necesitaba energía. Los síntomas que había tenido se me fueron, pero obviamente, empecé a subir de peso". "En un principio, comía mucho, porque mi cuerpo estaba totalmente desesperado. Pero tampoco se trataba de atracones, comía más porque me faltaba comida en el cuerpo y sobre todo carbohidratos, porque necesitaba energía. Los síntomas que había tenido se me fueron, pero obviamente, empecé a subir de peso".
El cambio fue, según asegura, para bien.
"Ahora trato de comer bien, me cuido en ese sentido, que no es el mismo que generalmente la gente pone en juego cuando dice "me cuido", es porque se prohibe o se restringe comida. También hago muchísimo ejercicio, porque lo elijo. Lo más importante es que entendí que cada cuerpo tiene un peso en el que se siente cómodo, e intentar sacarlo de allí a fuerza de restricciones, es lo que provoca malestares similares a los que yo tenía y me hacían sentir todo el tiempo enferma". "Ahora trato de comer bien, me cuido en ese sentido, que no es el mismo que generalmente la gente pone en juego cuando dice "me cuido", es porque se prohibe o se restringe comida. También hago muchísimo ejercicio, porque lo elijo. Lo más importante es que entendí que cada cuerpo tiene un peso en el que se siente cómodo, e intentar sacarlo de allí a fuerza de restricciones, es lo que provoca malestares similares a los que yo tenía y me hacían sentir todo el tiempo enferma".