Uno de los objetivos de quienes desean mantenerse en forma es llevar una alimentación saludable. Lejos de lo que se cree comúnmente, los alimentos procesados o hipercalóricos también se pueden incluir en la dieta de vez en cuando. Entonces, ¿cada cuánto se puede "comer mal"?
En lo que concierne a autoestima y amor propio, hay un grave problema que existe en la sociedad actual: la delgadez y la autoexigencia, que llevan al rechazo a uno mismo. Afortunadamente, las personas son cada vez más conscientes de que es necesario llevar una vida sana con una dieta en la que se puede incluir gustitos, como "comer mal" en algunas ocasiones.
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Cabe destacar que "comer bien" o "comer mal" es una errónea categorización de la conducta alimentaria. Entonces, la alimentación saludable consiste en adquirir un patrón alimentario que equilibre las dos funciones principales de la comida: la de nutrirnos y la de disfrutar.
Para definir qué es "comer mal": es sentir que el área de la alimentación te controla a vos y no a la inversa. Es decir, es comer siempre desde el impulso o la ansiedad; o como recurso emocional a los problemas de la vida diaria, sin prestar atención al marco de la salud y de la nutrición.
Cada cuánto se puede "comer mal" para mantener el peso ideal
Los estudios afirman que se debe comer saludable la mayoría de las veces. Es decir, que cuanto menos mal comás, mejor. Pero la realidad es que comer emocionalmente, para celebrar o por aburrimiento es totalmente normal.
Por eso, hay que aprender a ser selectivo, aprender el arte de saber parar y no cruzar líneas que te hagan sentir mal físicamente o culpable. En cada comida, tenés la oportunidad de comer en función de lo que necesitás en ese momento.
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Si bien, los nutricionistas afirman que hay que comer bien un 90% y mal en un 10%, cada persona debe elegir el porcentaje que le da a cada una de las funciones de la comida; en función de su historia y grado de sufrimiento por ella y teniendo claro que el porcentaje que elija le debe proporcionar libertad alimentaria, no presión.
Ahora bien, si te sentís culpable por darte un capricho, deberás hacer un trabajo personal como también una planificación realista que tenga en cuenta estas situaciones de"placer". La prohibición o restricción solo provocará más deseo por ese alimento que no estás consumiendo.
Cómo ayuda planificar las comidas
La planificación de la alimentación consiste en preparar las recetas de la semana o, al menos, las bases y salsas, para poder comer sano, sin esfuerzo y ahorrando tiempo en los días consecutivos.
Lo positivo de esta práctica es que no se deja a la improvisación la alimentación, por lo que no hay un hueco para el comer emocional y de capricho en algunos momentos. Por eso, incluir platos elaborados con ingredientes reales y que te gustes es la clave para la continuidad a largo plazo.






