Singapur es uno de los países más ricos del mundo, pero también uno de los más interesantes para entender cómo la desigualdad puede existir sin convertirse en pobreza visible. Un ejemplo de ello son la historia de esta viviendas.
Así son las viviendas de los más pobres en Singapur, uno de los países más ricos del mundo
En Singapur, las viviendas sociales de HDB eliminan las favelas y albergan a familias de bajos ingresos y personas mayores en bloques funcionales.

A diferencia de muchas grandes ciudades, aquí no hay favelas ni asentamientos informales. Casi toda la población vive en vivienda pública del Estado, conocida como HDB (Housing & Development Board), lo que elimina la existencia de barrios marginales clásicos.
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Bukit Merah: el rostro de la vivienda social en Singapur
En el distrito de Bukit Merah, se concentra una de las realidades sociales más complejas de Singapur. En áreas como Lengkok Bahru, Henderson, Bukit Merah View y Telok Blangah Crescent, predominan bloques de alquiler público HDB de 1 y 2 habitaciones. Allí viven principalmente familias de bajos ingresos, personas solas y beneficiarios de asistencia social estatal.
Son viviendas funcionales, pero reducidas, diseñadas para cubrir necesidades básicas en un país donde el suelo es extremadamente caro. El distrito refleja una característica clave de Singapur: el envejecimiento poblacional. Más del 20% de los residentes de Bukit Merah supera los 65 años de edad. Muchos de ellos viven en estos departamentos subsidiados, lo que convierte a la zona en un punto importante dentro de las políticas de apoyo social del Estado.
Un modelo que evita la segregación urbana
Un 77.2% de la población total vive en viviendas construidos por el Estado (HDB). Por ley, estos edificios se planifican con acceso equitativo a infraestructura de transporte, centros de salud comunitarios y escuelas, sin importar la zona geográfica.
Según las cartillas informativas de la HDB, el alquiler mensual para familias de bajos recursos en este programa puede ser tan bajo como $26 SGD hasta un máximo de $275 SGD, dependiendo de si el solicitante recibe subsidios adicionales.
El edificio del pobre está al lado del edificio de la clase media. Por lo tanto, el ciudadano de bajos recursos camina por los mismos pasillos limpios, usa el mismo transporte público eficiente y tiene los mismos parques con árboles abajo de su casa.