Interés internacional

Así se vivió el encuentro de motoviajeros más alto del mundo

Este domingo terminó el X Encuentro Internacional de Mototurismo Cristo Redentor. Confirmaron que el año que viene habrá una nueva edición

Las caras agrietadas de tierra, la boca seca por la tensión, el calor y la subida hasta el monumento. El corazón al galope por la emoción y por la altura de 3.854 metros sobre el nivel del mar. Ayer terminó el X Encuentro Internacional de Mototurismo Cristo Redentor, que reunió a unos cuatro mil motociclistas de casi todas las provincias y de varios países entre ellos EEUU, Colombia, Chile, Brasil, Paraguay, Perú, Venezuela, Alemania, España, Italia, e incluso dos mototuristas paquistaníes se acercaron a participar.

El “Cristo Redentor” empezó como un viaje entre amigos y conocidos del motociclista Daniel “Duende” Díaz, un viajero mendocino conocido en el país y en América Latina por su pasión por las motos y los viajes que emprende con su esposa Anita. Con los años, el Encuentro creció, se profesionalizó, demandó mayor logística y participación de organismos fiscalizadores, de control, y de seguridad. Mover una caravana de cientos y cientos de motos de cilindrada, propósitos y usos de los más variados por una ruta de montaña con tramos en mal estado -sí, nuestra Ruta 7- demanda grandes operativos. Desde el sábado, la Policía de la Provincia, las dependencias de tránsito de los municipios de Las Heras, Ciudad y Luján de Cuyo, y la Gendarmería Nacional estuvieron brindando seguridad a los motoviajeros del encuentro, y a los automovilistas que se fueron cruzando con la caravana. Ayer, para partir desde Uspallata hasta Las Cuevas, GN liberó el corredor para evitar accidentes.

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Duende y Anita junto a mototuristas de Brasil.

Duende y Anita junto a mototuristas de Brasil.

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La caravana final partió ayer domingo a las 09.20 desde la Avenida Las Heras, en Uspallata, colmada de motos y motociclistas somnolientos. Había razones: el sábado hubo festival, rock, y mucha asistencia en los food trucks y los stand de regalos y artesanías. El show de medianoche lo cerró una banda mercedina llamada Ave Negra. Rock, blues y country propios y de alta calidad. El humo de los asados se extendió hasta bien entrada la madrugada.

Desde las 11.10 de la mañana -cuando llegó el grueso de los motociclistas a Las Cuevas- hasta pasadas las tres de la tarde del domingo, cientos y cientos de motociclistas fueron subiendo y bajando entre el arco y el monumento. La travesía consiste en sortear una trepada de 8,5 kilómetros de ripio, piedras, rocas, arena suelta, arroyos, manejando las motos entre la pared de la montaña y el barranco. La subida vertical es de 300 metros en 15 curvas cerradas y bastante difíciles, y en una pendiente muy pronunciada. En línea recta, entre Las Cuevas y el Cristo Redentor hay sólo 2,3 kms. A veces, la aventura es con mucho viento, como soplaba ayer en algunos tramos. Años atrás, hubo lluvia y nieve en alguna ocasión. Pero ayer el tiempo fue inmejorable.

Este encuentro es realmente inclusivo. A pesar de la dificultad, se puede subir en cualquier moto. Desde pequeñas máquinas de 110 cm3 hasta las “bigtrail”. Se vieron motos de calle, de enduro, multipropósito, choperas, custom, todo sirve. Subir al Cristo es un clásico de mendocinos y turistas en traffics y autos. Los deportistas lo hacen en bicicletas, caminando, o aún trotando. Pero llevar bajo las piernas una máquina de hierro de casi 200 kilos (había motos más pesadas, y más livianas también) es una dificultad adicional. Esta vez y sobre la hora a causa de las tormentas, Vialidad Provincial pudo emparejar y compactar parte del camino. Eso hizo que la trepada fuese ayer casi un paseo. Sólo se registró una caída sin consecuencias.

Otra vez hubo gente de todas las edades. Viajeros y viajeras solitarios, y chicos y chicas muy jóvenes. En grupos, o en parejas. Motoviajeros con 50 años de motociclismo sobre sus espaldas, y jóvenes que hacen sus primeros kilómetros. Es un encuentro apto para todos.

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Una vez que los motociclistas llegan arriba, no hay una ceremonia establecida. Tampoco la hubo ayer. La mayoría de los participantes no está acostumbrado a la altura, por lo que en un lapso que va de media a una hora deben iniciar el descenso. Eso es cuando cuesta respirar y el pulso se acelera. Antes hay abrazos, risas, lágrimas, rezos, agradecimientos, plegarias, y muchas fotos y videos de recuerdo. Hubo algunos aplausos y abrazos sentidos cuando llegaron los mototuristas chilenos. La bandera de Chile, a un costado del monumento, estaba a media asta por la muerte del ex presidente Sebastián Piñera, la semana pasada. Díaz, el “padre” de este encuentro a través de “Falconeros Mendocinos” le dio al presidente de la Federación Chilena José Tomás Díaz el pésame correspondiente, y el pesar de la comunidad motera por el desastre que produjeron los incendios en la V Región. Fue una conversación a pocos metros del monumento.

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¿Qué se hace arriba? La mayoría de los viajeros toca el Cristo, camina unos pasos hacia arriba para obtener la mejor foto, o simplemente para percibir el mundo desde un lugar mágico, y luego comienza el descenso. Aunque ayer -con un clima espléndido- muchos se quedaron un rato más y probaron sopaipillas, pastelitos, empanadas, y unos pasteles chilenos cocinados con la masa de la sopaipilla, pero rellenos de dulce de batata y bañados en almíbar, acompañados de chocolate caliente con ron. “Se come en las fechas patrias” dijo la muchacha chilena que estaba vendiendo esta delicia.

El descenso fue en orden aunque con un viento cruzado muy fuerte tanto en Las Cuevas, como horas más tarde entre Uspallata y Potrerillos. No se reportaron accidentes con los asistentes. Muchos de los motoviajeros se quedaron en la provincia para disfrutar del clima, el sol, y de los buenos vinos mendocinos. Sobre las 18:00, el X Encuentro se cerró en el cámping municipal, con entregas de premios y sorteos.

Colombianos en el Cristo Redentor.jpg

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Un evento como el Cristo Redentor requiere de muchas participaciones. El organizador “Duende” Díaz debió formar una asociación de varios motociclistas para cumplir decenas de formalidades cada vez. La presidenta del EMETUR Gabriela Testa dio la largada con la bandera a cuadros, el sábado en el Parque General San Martín. La “ministra” de la cartera turística se dio tiempo para conversar con algunos de los motociclistas. Es que los sucesivos gobiernos mendocinos fueron poniendo en valor este evento, lo mismo que las municipalidades. Especialmente Las Heras, ya que es la sede principal. Allí estuvo Fabián “Oso” Tello cuidando hasta el último detalle en el cámping municipal, donde luego transcurriría el Festival de Alta Montaña.

También las empresas del rubro comenzaron a tomar parte del Encuentro exponiendo sus motos, aportando promoción, logística y recursos. Uno de los concesionarios, Royal Enfield, puso algunas motocicletas a disposición para subir al Cristo. La Federación Internacional de Mototurismo, acercada hace un par de años por la endurista Maribel Giordani, envió al presidente de una de sus comisiones, Luis Figari, de España.

El Encuentro Cristo Redentor ya es un atractivo más de la provincia, un “imán” para motoviajeros de todo el país, de países vecinos, e incluso del otro lado del océano. Viajeros que luego comparten sus experiencias, en un “boca a boca” de valor incalculable.

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