No fallan

Asado de Pascuas: los cortes de carne que no pueden faltar en la parrilla

El asado de Pascuas, un clásico después de la vigilia, puede ganar en calidad si se hace con estos cortes de carne

Se termina la Semana Santa, el ayuno y la abstinencia de carne roja quedan atrás, y el instinto nos lleva directo al patio. El Domingo de Pascuas es, por excelencia, un día de reencuentro familiar, y en Mendoza sabemos que no hay mejor excusa para celebrar que encender el fuego para un buen asado.

Pero después de un fin de semana largo que ya viene con sus propios gastos gastronómicos (huevos de chocolate y roscas incluidos), el encargado del asado se enfrenta a un desafío: ¿cómo armar una parrilla perfecta, rendidora y que deje a todos contentos?

Estos son los cortes de carne más recomendados y que garantizan el éxito del clásico asado de este próximo domingo.

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Asado de Pascua: la previa y el ritual de las achuras

Ningún asado respetable arranca directamente con los cortes pesados. La paciencia de los comensales se sostiene con lo que va saliendo "para picar" al lado del fuego.

  • Chorizo puro cerdo y morcilla: la dupla dinámica. Innegociables. Para que rindan más en una mesa grande, el formato "bombón" o cortarlos en mariposa sobre el pan francés son la mejor estrategia.
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  • Mollejas (el toque premium): si el presupuesto de Pascuas lo permite, unas buenas mollejas de corazón, doradas con abundante jugo de limón en el tramo final, elevan la categoría del asado al instante.
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  • Provoleta: el guiño para los que buscan una opción sin carne pero con mucho sabor. Costra crujiente por fuera y corazón fundido por dentro, ideal aderezada con un toque de orégano y ají molido.
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Los reyes de la parrilla del asado: los cortes principales

Cuando el fuego ya dejó unas buenas brasas y la parrilla tomó temperatura, es hora de poner toda la carne al asador.

  • Costillar entero o costillas arqueadas: el alma de la fiesta. Las costillas cortadas a tres o cuatro dedos, es la que aporta el equilibrio perfecto entre grasa, carne y el infaltable hueso que le da ese sabor ahumado característico. Se hace a fuego lento, del lado del hueso primero, sin apurarla.
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  • Vacío: el compañero fiel del asado. Un corte jugoso, de fibras largas, que requiere paciencia. Si se lo cocina a fuego moderado, se deshace en la boca. Además, es un corte que rinde muchísimo para las familias numerosas.
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  • Entraña: para los ansiosos. Mientras el vacío y las costillas se toman su tiempo, la entraña se hace "vuelta y vuelta" a fuego fuerte. Su capa de grasa exterior queda crocante y la carne roja y jugosa. Es el corte de moda y el primero en desaparecer de la tabla.
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  • Matambre (de vaca o de cerdo): Un comodín espectacular. El de cerdo viene ganando muchísimo terreno por su precio y terneza (con limón y sal gruesa no falla). Si es de vaca, sale tiernizado y a la pizza, ideal para conquistar a los más chicos de la familia.
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Este domingo, cuando las brasas se vayan apagando y quede la sobremesa larga, que no falte el tradicional choque de copas y el merecido: "¡Un aplauso para el asador!".