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Cómo hacer chinchulines al limón en el asado: la receta para que salgan perfectos

Los chinchulines son grandes protagonistas del asado, pero requieren una buena receta para que salgan tiernos por dentro y crujientes por fuera

En el ritual del asado argentino, hay unos protagonistas que divide aguas: los chinchulines. Capaz de generar ovaciones o críticas impiadosas, la receta de su cocción es considerada por muchos como la "prueba de fuego" para cualquier asador que se precie de tal. Pero, ¿cuál es el verdadero secreto para que queden crocantes por fuera y tiernos por dentro?

Los chinchulines suelen convertirse en protagonistas del asado, pero hacerlos requiere de mínimos conocimientos, para para que no salgan gomosos. Aquí te revelamos la hoja de ruta para alcanzar la perfección en la parrilla.

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Receta de chinchulines perfectos en el asado

  1. La elección: el primer paso al éxito: todo empieza en la carnicería. El chinchulín debe ser fresco, de color rosado claro y consistencia firme. Si se ven grisáceos o tienen un olor demasiado fuerte, no hay técnica que los salve. El "brillo" es la señal de que la pieza está en su punto justo para ser llevada al fuego.
  2. ¿Se lavan o no se lavan los chinchulines?: he aquí la grieta del asado. Los puristas aseguran que el relleno (el quimo) es el alma del sabor. Sin embargo, para una presentación profesional, lo ideal es una limpieza superficial. El truco del chef: dejalos marinar al menos una hora en una mezcla de jugo de limón, sal fina y un toque de pimienta. El ácido del limón no solo aporta sabor, sino que ayuda a tiernizar la piel antes de tocar los fierros.
  3. El secreto está en la forma: para evitar que se sequen, la clave es el trenzado o el corte en forma de "rosca" o "herradura". Al sujetarlos con un escarbadientes o simplemente trabarlos entre sí, logramos que la grasa interna se mantenga y se cocine en su propio jugo, evitando que se escapen los sabores esenciales.
  4. Fuego y paciencia: la regla de oro: el error más común es el arrebato. El chinchulín necesita un fuego medio-fuerte constante.
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  • Distancia: unos 15 a 20 centímetros de las brasas.
  • Tiempo: no menos de 20 a 30 minutos por lado. El objetivo es que la grasa se caramelice hasta lograr ese color bronceado y esa textura crunchy que todos buscamos.
  • Tip de experto: nunca cortes el chinchulín apenas sale de la parrilla. Dejalo reposar un minuto para que los jugos se asienten y no pierda la estructura al primer bocado.
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En busca del aplauso por los chinchulines del asado

Un buen chimichurri casero o simplemente una lluvia de sal gruesa y más limón al final, son los únicos acompañantes que esta delicia necesita. Al final del día, el secreto no es solo el fuego, sino el respeto por el tiempo y la materia prima.

¿Y vos, te animás a tirar unos "chinchu" este domingo?

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