Existe un país del mundo en donde las facturas de energía no son una preocupación, pero subir una foto a Instagram o enviar un mensaje por WhatsApp es un delito. En concreto, esta realidad existe y se da en el corazón de Asia, por más película de ciencia ficción que parezca.
Durante décadas, esta exrepública soviética de Asia Central sostuvo una de las políticas de bienestar más inusuales del mundo. El gobierno implementó un sistema donde los servicios básicos como la luz, el gas natural, el agua y hasta la sal eran completamente gratuitos.
Turkmenistán, un país de control absoluto
Si bien en los últimos años la crisis económica obligó a regular estos beneficios y establecer cuotas de consumo, el subsidio estatal sigue garantizando que la energía esté prácticamente regalada en este país.
Sin embargo, este beneficio económico esconde un costo muy alto en materia de libertades, ya que prácticamente sus ciudadanos viven aislados.
En Turkmenistán, las redes sociales que dominan el mundo actual, como Instagram, TikTok, Facebook, WhatsApp y X (antes Twitter), están bloqueadas de forma permanente por el régimen de la dinastía Berdimuhamedov.
El gobierno de este país vigila de cerca el tráfico de internet y persigue con dureza el uso de redes privadas virtuales (VPN) que intenten evadir la censura. De hecho, los proveedores de telefonía locales tienen la orden estricta de reportar cualquier actividad sospechosa, aislando a la población de las tendencias globales.
Básicamente, en Turkmenistán, las redes sociales representan una amenaza ideológica que podría desestabilizar su estricto orden social.
El país con "La puerta del infierno"
Además de su hermético control sobre el internet y los servicios de comunicación, este país alberga una de las atracciones más perturbadoras y famosas del planeta: el cráter de Darvaza, conocido mundialmente como "La Puerta del Infierno". Se trata de un enorme pozo de gas en mitad del desierto que arde, ininterrumpidamente, desde 1971.
Turkmenistán se consolida así como un territorio de extremos. Un país bendecido por inmensas reservas de gas que prefiere mantener a sus ciudadanos con energía gratis, pero convenientemente desconectados del mundo digital.






