La Organización Mundial de la Salud emitió una alerta sobre la presencia de agentes potencialmente cancerígenos en algunos utensilios de cocina, generando preocupación a nivel mundial. Esta advertencia surge tras identificar la exposición prolongada a ciertos productos químicos en utensilios comunes que se usan a la hora de cocinar.
A diario, millones de personas alrededor del mundo utilizan diversos elementos para preparar sus alimentos. No obstante, este acto cotidiano podría tener un lado menos saludable y oscuro de lo que en realidad se pensaba.
Por esta razón, la OMS dio alerta sobre la presencia de sustancias químicas potencialmente cancerígenas en estos objetos de uso común.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es un organismo de las Naciones Unidas que se encarga de la salud y la seguridad a nivel mundial. Su objetivo es que todos los pueblos tengan el mayor grado de salud posible. De esta forma, se encarga de dar aviso sobre cualquier tipo de especulaciones que atenten y pongan en riesgo el bienestar de la población.
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Cuáles son los agentes cancerígenos que alerto la OMS
El sulfonato de perfluorooctano (PFOS) y el ácido perfluorooctanoico (PFOA) son compuestos sintéticos con posibles efectos nocivos para la salud y que pueden encontrarse en utensilios de cocina antiadherentes, como sartenes y ollas de teflón, y algunos materiales plásticos que, al ser expuestos a altas temperaturas, liberan partículas tóxicas.
Según la OMS, estos agentes pueden migrar a los alimentos cuando se calientan y, al ser ingeridos repetidamente, acumularse en el organismo, aumentando el riesgo de desarrollar cánceres de hígado, riñón y testículos.
El informe de alerta destaca los utensilios de cocina antiadherentes como una de las principales fuentes de preocupación, ya que suelen estar recubiertos con productos químicos para evitar que los alimentos se adhieran, pero estos pueden liberar toxinas cuando se rayan o calientan a temperaturas extremas.
De esta forma, se cree que estos compuestos tienen numerosas aplicaciones industriales y que, aunque generalmente están presentes en niveles bajos en la sangre humana, un aumento en su concentración podría dañar las células sanas y contribuir al desarrollo de cáncer.






