En Mendoza, hay 600 niños que viven en hogares y familias temporarias porque por distintas causas, han sido separadas de sus familias de origen. Si bien solo 70 de ellos están en estado de adoptabilidad, la mayoría tiene entre 7 y 17 años.
Adoptar "niños grandes": solo el 11% de las familias inscriptas en el RPA acepta chicos mayores a 2 años
Pero, además, la directora del Registro Provincial de Adopción (RPA), Verónica Gutiérrez, se refirió a todos los casos de niños y niñas que ya pueden ser adoptados en Mendoza.
Dijo que en la provincia existen 369 chicos que están en estas condiciones, pero el 89% de las familias que inscriptas en el RUA buscan niños y niñas menores de dos años.
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Diario UNO dialogó con Betina Fagale, una comunicadora social que se animó a saltar esa barrera y adoptó, hace 8 años, a un niño grande, que actualmente tiene 16 años.
Betina contó su experiencia y explicó por qué, a su criterio, adoptar a un niño más grande es un tremendo acto de amor y reciprocidad.
La oportunidad de elegirse mutuamente
A diferencia de una hija o hijo biológico, una adopción requiere que dos o más personas se elijan entre si. Es lo que se llama "formación de un vínculo" y requiere amor, pero también es un gran trabajo. Esto porque quienes están implicados en este proceso, ya vienen con una historia de vida previa, que no solo incluye a los pequeños, sino también a los adultos.
Betina contó que ella ya había tomado la decisión de adoptar, pero no solo para cumplir con su propio deseo, sino porque quería darle la oportunidad a un chico de pertenecer a una familia, "monopartental, en mi caso", aclaró la comunicadora.
Mi hijo tenía 8 años cuando yo lo adopté, yo estaba buscando adoptar, bebés era muy difícil y que iba a tener que esprar años. no solo cumplir una fantasía mía, sino darle la unidad a otra persona a tener una mamá.
"Me anoté y pedí uno o dos niños, porque si son hermanos tratan de no separarlos. En el caso de mi hijo, sí tenía hermanos, pero no se consideró una premisa que estuvieran todos en la misma familia para que fueran adoptados, porque su historia de vida era muy compleja. Yo estaba de acuerdo en que me dieran un chico de 0 a 12 años, sin problemas", contó.
En la solicitud no incluyó adolescentes porque sintió que no podía hacerse cargo de lo que requiere un chico de esa edad, que ya trae una historia de vida. "Yo en mi casa soy mamá, papá, tía, médica y embajadora" bromeó Betina y agregó "Además, tengo mi propia vida"
si bien contó con la ayuda de su familia -sobre todo de su mamá que es quien hasta ahora le da de comer a su hijo porque ella no llega del trabajo al mediodía- la decisión de adoptar fue de solo de ella y la pensó en función de lo que ella podía abarcar.
"No me importaba que tuviera alguna discapacidad, lo único de lo que no podía hacerme cargo era de niño con una discapacidad severa, porque ese tipo de patologías requiere 24 horas de atención, y yo no podría dársela", explicó.
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Para Betina sí hay una diferencia entre tener un hijo biológico y la adopción.
Se trata, según destacó de entender cuáles son las limitaciones propias porque sino es muy difícil construir una relación.
Un encuentro natural
"Como yo tengo un carácter fuerte, me dijeron que había un niño en un hogar, que había tenido una historia complicada, que se intentaron 4 vinculaciones anteriores con él y fracasaron. Como a mi me encantan los desafíos, dije que quería conocerlo".
Fue a verlo y no tuvo lugar a dudas: ese era su hijo.
Ese día, pasaron toda la tarde juntos, el niño no se soltaba de su mano. "Al mes estaba viviendo en mi casa, yo lo conseguí porque así de insistidora soy", dice riéndose.
Los primeros difíciles tiempos y el temor a un nuevo abandono
Betina describió así el hecho de la llegada de su hijo adoptivo a su casa: "Ahí empezó la maroma".
La verdad es que lo que cuenta dista mucho de ser una situación fácil de manejar.
"Yo tengo una historia de vida, y él venía con otra, totalmente diferente. Tuvimos que empezar a unir significados. Para él los significados de las palabras eran distintos que para mi".
Lo que sucedió de ahí en adelante fue un gran trabajo de parte de ambos, pero ella tuvo el coraje de "llevar la batuta" de este proceso.
Su hijo había sido abandonado muchas veces y tenía reacciones de chicos abandonado, según manifestó la comunicadora.
"Cuando comenzaban las dificultades, prefería ser él el que abandonara, buscaba la forma de probarme a ver cuándo yo decía basta".
Los comportamientos del chico eran muy habituales en estos casos, pero que ponen a prueba intensamente la paciencia de los adultos. "Se tiraba al piso, hacía unos berrinches muy grandes rompía cosas. Una vez se tiró del techo de la escuela cuatro metros para abajo. Yo casi me muero de un infarto. A él no le pasó nada".
Un amor que se convirtió en incondicional
si bien fueron momentos muy complejos, Betina asegura que los volvería a pasar, por lo que se generó después.
Pero no es, tal y como ella lo mostró, una situación ideal y placentera.
"Mi vida cambió radicalmente, sé que yo soy su mundo y él es el mío. Eso en un punto es difícil de sobrellevar".
Dejó en claro a la gente que va a adoptar un chico grande, que la fantasía de que todo va a ser armonioso, bello y que por todo el amor que le das el niño va a ser eternamente agradecido y vas a tener la familia Ingalls y no. Él va a a seguir siendo él, va a tener su personalidad y eso es lo rico de todo esto".
También destacó que es una situación de mucho estrés para el chico esa adaptación hasta que logran entender que, hagan lo que hagan, lo vas a querer igual. "Fue muy difícil que entendiera eso, que no me iba a perder", contó la comunicadora.
A los padres que están inscriptos en el RUA y solo aceptarían a un niño de 0 a 2 años, ella les dice que se animen a adoptar a un chico más grande, porque es un camino difícil, pero los resultados que se logran con ellos son maravillosos.
"Adoptar a un chico que pasó por experiencias y fracasó, es muy complejo, pero al mismo tiempo es una experiencia única, que lleva trabajo, pero que vale cada segundo. Es mucho el orgullo que se siente cuando los niños van cumpliendo logros y también al sentir que vos sos artífice de la nueva vida de una persona", recalcó.









