Hace casi 13 años Claudia Santi recibió la peor noticia de su vida: Emir, el mayor de sus cuatro hijos, había sido asesinado. Pero eso no fue todo: mientras ella, su esposo y los otros hijos trataban de sobrellevar la ausencia perpetua, el caso llegó a la Justicia de Mendoza. Entonces todo resultó peor porque, contra toda expectativa de resolución y de condena a los culpables, el expediente Emir Manzur se transformó, a través de los años, en una tragedia judicial.
"A veces me avergüenzo de la inoperancia judicial"

Claudia Santi sostiene un retrato de su hijo, Emir Manzur.
Foto: Fernando Martinez/ Diario UNO¿Es para tanto? Definitivamente sí. Porque durante 7 años intervinieron, anote: tres tribunales de sentencia con sus nueve jueces, al menos cuatro fiscales -entre investigadores y de Cámara-; ministros de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza en dos oportunidades y los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación una vez.
Por ejemplo, en la Primera Cámara del Crimen y en la Segunda Cámara del Crimen se hicieron dos juicios orales y públicos, que quedaron sin efecto. Como si nada. Hasta que se ordenó hacer un tercer debate, que no llegó a hacerse en la Tercera Cámara del Crimen. Como si nada. Hasta que ganó la impunidad.
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El caso Emir Manzur podría emparentarse perfectamente con otro asesinato, también de una persona joven, cuyo derrotero judicial amenaza con convertirlo en un desagradable festival de juicios orales y públicos válidos y anulados. Es el caso de Micaela Reina, la niña de 11 años que fue violada y asesinada en 2007, en una bodega en ruinas, en Guaymallén, sobre el cual la Suprema Corte de Justicia ordenó esta semana hacer el tercer debate.
- ¡Qué desastre! -dice la madre de Emir Manzur cuando Diario UNO le comenta que el caso de Micaela Reina comienza a parecerse al drama que ellos debieron atravesar-. A veces me avergüenzo de la inoperancia judicial- dice y suena a sentencia porque es palabra autorizada.
- ¿Qué conclusión sacaron de todo ese largo proceso que los tuvo en primera fila?
- ¿Qué se siente cuando, frente al mismo hecho y a las mismas pruebas, algunos jueces ven una cosa y después otros ven lo contrario, lo que determina la anulación de juicios ya hechos?
-Yo, mirá, a veces me avergüenzo de la inoperancia judicial que hubo en el caso nuestro. Me avergüenza, ¿ por qué cambiarnos los jueces en los tres juicios?, aunque el tercero no llegó a hacerse. Pienso que los mismos jueces debieron hacerse cargo del caso por el conocimiento que tenían de la causa y porque estaban al tanto de lo que había pasado.
-¿Qué piensa hoy, casi 13 años después, de los asesinos de su hijo?
-Yo ya he perdonado. Están casi todos muertos. De los cuatro solo uno queda vivo. Sé que está detenido. Yo siempre les fui siguiendo la vida a cada uno, siempre me fui averiguando por conexiones que tengo en qué andaba cada uno. Lograr la eficacia judicial en Mendoza es muy muy difícil.
- ¿Por qué?
-Ahí nomás saltan los defensores de los Derechos Humanos: yo no digo que maten a los delincuentes, digo que si cometieron un delito que paguen. Así de simple.
- Ahora estamos a las puertas de una discusión pública sobre la validez o no de la prisión perpetua, ¿qué piensa?
- Hasta el día de hoy tengo contacto con el fiscal de la causa de mi hijo. Hace poco me invitaron a participar de un Zoom con magistrados, fiscales, abogados por el tema de la prisión perpetua. Todos quedamos de acuerdo en que es imposible eliminar la prisión perpetua, por más que los condenados no cumplan toda la pena por buen comportamiento o porque estudian o porque accedan a otros beneficios.
La lucha sigue
La madre de Emir Manzur sigue vinculada a las madres y padres que fueron víctimas del delito y que perdieron a sus hijos. Siempre que hubo alguna marcha, Claudia Santi ha participado de manera silenciosa.
- ¿Por qué lo hace?
- Yo acompaño y apoyo porque cuando nos pasó lo de mi hijo nuestros amigos nos acompañaron. Recién comenzaban los reclamos de justicia en las calles: después sucedieron varios casos resonantes.
El caso
El 20 de diciembre de 2007 Emir Manzur fue asesinado de un tiro cuando estaba al volante del Peugeot 306 que la madre le había prestado por un rato. Para dar una vuelta.
La escena del crimen, ocurrido a las cinco de la tarde, se ubicó en el barrio Pedro Molina IV , en Guaymallén. Habían querido robarle el auto.
El investigador fue el fiscal Daniel Pirrelo, que a los pocos días aseguró, con pruebas en la mano, que el caso estaba resuelto.
A fines de 2008 la Primera Cámara del Crimen absolvió a los cuatro acusados por decisión de los jueces Víctor Hugo Comeglio -uno de los magistrados históricos que renunció al comienzo de la pandemia para retirarse-, Lilia Vila y Julio Carrizo.
En junio de 2009, la Suprema Corte de Justicia declaró nulo ese juicio y ordenó hacer otro. Uno de los cuatro acusados ya no podría estar: Lucas Martín Ferreyra Navarro había sido asesinado de un disparo en un ojo, en junio de ese año, durante una pelea.
A fines de ese 2009, la Segunda Cámara del Crimen, integrada por Roberto Yanzón, José Valerio y Ezequiel Crivelli, absolvieron a los tres imputados porque no le creyeron a un testigo de identidad reservada. La familia Manzur y el fiscal Pascua protestaron ese fallo en la Suprema Corte.
Ya en 2010, la Sala Segunda de la Corte les dio la razón: dejó sin efecto el segundo juicio por "arbitrariedad" y ordenó hacer un tercer debate. Un hecho inédito en la historia judicial de Mendoza.
La tercera no fue la vencida
El caso recayó en la Tercera Cámara del Crimen y el debate no alcanzó a comenzar porque la defensa de los acusados pidió que se anulara ya que sus clientes ya habían sido juzgados por el mismo hecho anteriormente.
En mayo de 2011 los jueces de sentencia Pedro Funes, Laura Guajardo y Eduardo Martearena le dieron la razón.
Comenzaría luego una etapa más drástica y contundente: la familia Manzur y el fiscal Pascua acudieron a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
En noviembre de 2014, el máximo tribunal de justicia de Argentina rechazó el planteo de hacer un cuarto juicio.
El caso estuvo a punto de ser llevado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pero la imposibilidad económica de iniciar ese proceso frustró el deseo de justicia de los Manzur.
Apuntes finales
El testigo protegido se suicidó en el año 2010.
El derrotero judicial del caso Manzur fue ampliamente tratado por Diario UNO y medios periodísticos nacionales.
Hoy Emir Manzur tendría 31 años.
Su abuelo materno murió de tanto extrañarlo.