Fernando Rosas mostró sus increibles obras en madera ante numerosos invitados en la sala de arte del Hotel Intercontinental. Luego de la presentación se ofreció a los presentes un delicioso catering.
El artista expositor nació en hace cuarenta y dos años, hijo del gran escultor mendocino Roberto Rosas, comenzó jugando y transformando materiales en el taller de su padre.
Estudió en la Escuela Provincial de Bellas Artes, egresando como Maestro de Plástica en 1995.
A los 16 años realizó su primera exposición de pinturas, luego se enamoró de la madera y comenzó a esculpir personajes que expresan actitudes o estados anímicos. En el 2000 conoce a Guillermo Rigattieri escultor en metal, y a Gabriel Fernández dibujante y grabador, y a partir de entonces surge una amistad que los vincula ante todo, por búsquedas plásticas estéticas comunes. Más adelante se suma Julio Melto, escultor en madera y Federico Ceconato, escritor, a quien le ilustra y edita un libro en 2008.
Pintor de formación, Rosas pasa al campo tridimensional con absoluta naturalidad, trasladando la figuración de sus dibujos a la madera. Viajó a Pietrasanta () lugar donde se perfeccionó en escultura en piedra. Su obra se vende dentro y fuera del país, vía internet y en galerías de arte.
Junto a su casa el taller está poblado de máquinas, herramientas y una lluvia de aserrín, Fernando suele considerar la madera como un recolector: "Cada vez que un amigo ve un árbol seco o caído, me avisa, salgo con algún vehículo y lo cargo". Ha rescatado de todo: tipas, algarrobos, paraísos y olivos, que luego se convierten en obras de arte generalmente antropomórficas, de diversos tamaños.
