Cuando llega el fin de semana, el cuerpo nos pide un buen plato de pastas. Sin embargo, la idea de enharinar toda la cocina y estirar masa puede dar un poco de pereza. Es ahí donde entran en escena los verdaderos héroes de la gastronomía de Italia: los malfattis, hechos con una sencilla receta.
Su nombre lo dice todo: malfatti significa literalmente "mal hechos" en Italia. A diferencia de los ñoquis o los sorrentinos, esta receta no busca la simetría ni la perfección visual.
Su encanto radica justamente en su forma irregular y rústica. Pero que su nombre no te engañe; lo que tienen de "desprolijos", lo tienen de sabrosos. Son bocados tiernos, ligeros y que, si se hacen bien, se deshacen en la boca.
A continuación, la receta definitiva para prepararlos en casa y sorprender a la familia.
Receta de malfattis de espinaca y ricota, ingredientes
Ingredientes (para 4 personas)
- Espinaca fresca: 2 atados grandes (también podés usar 500 g de espinaca congelada).
- Ricota: 500 g (entera o magra, pero es fundamental que esté bien seca).
- Huevo: 1 unidad (o 2 yemas).
- Queso rallado: 100 g (un buen parmesano, sardo o reggianito).
- Harina 0000: 150 g aproximadamente (la cantidad exacta dependerá de la humedad de la masa).
- Condimentos: sal, pimienta negra recién molida y una pizca generosa de nuez moscada.
Receta de malfattis de espinaca y ricota, paso a paso
- El secreto está en escurrir: si usás espinaca fresca, lavala bien y cocinala al vapor o en una sartén tapada con el agua que le queda del lavado (evitá hervirla para que no absorba mucha agua). Una vez cocida, debala enfriar y escurrila con las manos apretando fuerte hasta sacarle todo el líquido posible. Picala bien chiquita. Nota: Si usás ricota muy húmeda, ponela un rato en un colador o prensala con un paño limpio.
- El armado de la masa: en un bol amplio, colocá la espinaca picada, la ricota desgranada, el huevo entero, el queso rallado y los condimentos (sal, pimienta y nuez moscada). Mezclá todo hasta integrar bien los sabores.
- La incorporación de la harina: acá está la clave para que no queden duros: agregá la harina de a poco. No tenés que amasar, simplemente integrar con una espátula o cuchara hasta lograr una masa tierna que se pueda manipular. Si te pasás de harina, quedarán pesados.
- Darles forma (o "malformarlos"): con la ayuda de dos cucharas (como si hicieras quenelles) o con las manos apenas enharinadas, tomá porciones de la masa y formá bolitas rústicas del tamaño de una nuez grande. Andá dejándolas sobre una placa o fuente espolvoreada con harina.
- La cocción: poné a hervir abundante agua con sal en una olla grande. Cuando rompa el hervor, echá los malfattis en tandas para que no baje la temperatura del agua. Vas a saber que están listos cuando suban a la superficie (suele tardar entre 2 y 3 minutos). Retiralos con una espumadera con cuidado.
El consejo para el emplatado de la receta
Estos malfattis combinan a la perfección con una salsa fileto ligera, una salsa rosa o simplemente gratinados con crema de leche, abundante queso parmesano y un toque de pimienta negra por encima.







