Todo se originó cuando hospitales suizos enviaron facturas de miles de euros a las familias de jóvenes italianos que habían resultado heridos en el incendio. La reacción no tardó en llegar. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, fue contundente y habló de “la última vergüenza”. Según se supo, un hospital de Sion llegó a reclamar más de 70 mil euros por apenas unas horas de internación, un número que impacta si se tiene en cuenta el contexto: chicos que sobrevivieron a una tragedia, con quemaduras e intoxicaciones.
El conflicto entre Italia y Suiza escala por las facturas médicas
La respuesta desde Roma fue inmediata. El canciller Antonio Tajani fue claro: Italia no va a pagar. La postura oficial apunta directamente a los responsables del lugar donde ocurrió el incendio y a la falta de controles de seguridad, marcando que no existe responsabilidad italiana en lo sucedido. Incluso remarcan un principio de reciprocidad, recordando que Italia asistió a ciudadanos suizos durante la emergencia y colaboró en los operativos de rescate en las primeras horas tras la tragedia.
Lo que ya era una historia trágica por sí sola hoy se transforma en un caso atravesado por la burocracia y la tensión entre países.
Mientras tanto, las familias quedan en el medio de una discusión que excede lo administrativo y que suma incertidumbre a una situación ya de por sí dolorosa.






