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Se hacen desear por su sabor

Cómo hacer sacramentos caseros: la receta clásica de la factura argentina

Conocé el secreto para hacer la receta de sacramentos caseros, una factura argentina clásica que lleva manteca y azúcar, ideal para la merienda

Por Miguel Guayama

Cualquier mendocino sabe que cuando el sol empieza a bajar y la pava chilla, la mesa exige un acompañamiento a la altura. En el inmenso y glorioso universo de las facturas argentinas, hay un clásico que nunca pasa desapercibido: el sacramento, que se hace con una simple receta.

A diferencia de la medialuna, que exige fidelidad a su forma, el sacramento es noble y versátil. Su forma alargada y su masa suave, ligeramente dulce, lo convierten en el comodín perfecto.

Los más golosos lo prefieren relleno con dulce de membrillo o espolvoreado con azúcar, mientras que los defensores de lo salado saben que cortarlo al medio y rellenarlo con jamón cocido y queso (con un golpecito de horno) es un verdadero manjar de los dioses.

Pero, ¿es posible replicar en casa esa textura inconfundible de nuestra panadería de barrio? La respuesta es sí. Requiere paciencia, amor por el amasado y respetar los tiempos de leudado. A continuación, la receta definitiva para perfumar tu casa a panadería.

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Receta de sacramentos caseros, ingredientes

Para lograr aproximadamente 15 a 18 sacramentos de tamaño mediano, vas a necesitar:

Para la masa:

  • 500 g de harina 0000
  • 15 g de levadura fresca (o 5 g de levadura seca)
  • 100 g de azúcar
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 1 huevo
  • 200 cc de leche tibia
  • 100 g de manteca (pomada)
  • 1 pizca de sal fina

Para el dorado y terminación:

  • 1 huevo (para pintar)
  • Azúcar (para espolvorear)
  • Opcional: dulce de membrillo para decorar
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Receta de sacramentos caseros, ingredientes

  1. La activación de la levadura: en un recipiente pequeño, colocá la levadura desgranada, una cucharada del azúcar, un chorrito de la leche tibia y una cucharada de harina. Mezclá bien y dejá reposar unos 15 minutos en un lugar cálido hasta que se forme una esponja. Este paso es vital para asegurar que la masa crezca.
  2. El armado de la masa: en un bol grande (o en la mesada haciendo una corona), colocá la harina y la sal por los bordes. En el centro, agregá el resto del azúcar, el huevo, la esencia de vainilla, la leche tibia restante y la esponja de levadura que preparaste en el paso anterior.
  3. El amasado y la manteca: comenzá a integrar los ingredientes desde el centro hacia afuera. Una vez que empiece a tomar forma de masa, incorporá la manteca pomada (blanda, no derretida). Al principio parecerá un desastre pegajoso, pero no agregues más harina. Amasá con energía durante unos 10 a 15 minutos hasta obtener un bollo liso, suave y elástico. Dejalo descansar tapado en un bol durante 1 hora, o hasta que duplique su volumen.
  4. Darle forma al clásico: desgasificá la masa apretándola suavemente. Estirala en la mesada ligeramente enharinada con un palo de amasar, dándole forma rectangular y un grosor de unos 5 milímetros. Cortá triángulos alargados (como si fueras a hacer medialunas de manteca). Para armar el sacramento, enrollá cada triángulo desde la base más ancha hacia la punta, pero dejándolo recto, sin curvar los extremos.
  5. El último descanso y al horno: acomodá los sacramentos en una placa para horno previamente enmantecada, dejando espacio entre ellos. Tapalos con un paño limpio y dejalos leudar por 30-40 minutos más. Pintalos con huevo batido y espolvoreá abundante azúcar por encima. Si te gusta, podés ponerle una tirita de membrillo a lo largo.
  6. Hornealos a 180°C (horno medio-fuerte) durante unos 15 a 20 minutos, hasta que estén dorados.

El secreto del panadero sobre la receta

"El verdadero secreto de una buena factura casera está en la calidad de la manteca y en no apurar los leudados. La masa dulce necesita tiempo para desarrollar su sabor y su miga alveolada".

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Recién salidos del horno, dejarlos entibiar (si la ansiedad lo permite) y preparar el mate. Con esta receta, el éxito de la merienda en familia está asegurado.

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