ver más
Análisis y opinión

Vivir con lo nuestro

Editado por Carlos Hernández
hernandez.carlos@grupoamerica.com.ar

En un país que no sale de la parálisis, observar cómo la dirigencia política mendocina trata de imponer su propio sesgo para explicar la realidad de la provincia, resulta una demostración de la falta de predisposición para alcanzar acuerdos.Que Macri haya ejercido un gobierno con pésimos resultados en materia económica, no mejora a la gestión actual, presidida por Alberto Fernández, por lo menos para los intereses de Mendoza.

La derrota electoral de Juntos por el Cambio explica mucho de lo que pasó con la economía en aquel gobierno que, cabe señalar, no se caracterizó por maltratar a Mendoza específicamente, sino que los efectos negativos fueron parejos para todo el territorio nacional.

En cuanto a la gestión Fernández- Fernández, es clara la posición marginal que ocupa Mendoza en la distribución de los recursos para afrontar la pandemia, si se analiza con rigor metodológico.Basta hacer la comparación de cómo se asignan las asistencias a los estados provinciales, por caso, el Programa de Asistencia Financiera Provincial.

No hay una explicación valedera de cómo se esfumó en el despacho del ministro Martín Guzmán el 37 por ciento de la plata que prometió su par de Interior, Eduardo de Pedro, a las autoridades mendocinas.

Ahora la disputa entre oficialistas y opositores se viene librando a través de videítos en las redes sociales, lo que dificulta el pedido de colaboración que hizo el Gobernador a los representantes por Mendoza de todo el arco político, cuando anunció que había presentado una nota reclamando los 1.100 millones de pesos que faltan para completar la ayuda que nunca llegó del mencionado programa de asistencia.

Por otro lado, se anunció la llegada de otros 400 millones de pesos en concepto de ATN, que el gobierno de Suarez debería coparticipar equitativamente entre la comunas, de acuerdo con las necesidades derivadas de las crisis y sin distinción de colores políticos, para no reeditar la experiencia que viene padeciendo.

Salir de terapia

Aún dentro del clima político crispado y de una economía que no repunta por la continuidad del confinamiento en el AMBA, Mendoza comienza a mostrar una cara más auspiciosa con la recuperación de la mayoría de las actividades.

La batería de medidas que anunció el Gobierno empieza a nutrir una agenda económica que le hace falta a la Provincia para terminar de salir de su letargo, y tonificar así el debate legislativo. La dirigencia tendrá la posibilidad de analizar y enriquecer todo lo necesario las iniciativas que buscan dar estímulos a la inversión en  sectores productivos, el comercio, la construcción privada, y dar apoyo a la gastronomía y el turismo

Al programa denominado "Mendoza Activa" se suman la ley de empleabilidad, y otras iniciativas anunciadas por Rodolfo Suarez el 1° de Mayo en la Legislatura, como la ley del Banco de Vinos que pretende estabilizar el stock técnico y paliar los desequilibrios de la distribución de la renta en la cadena de valor.

El Gobierno también ha dispuesto líneas de créditos blandos a través del Fondo para la Transformación destinadas a la inversión en riego tecnificado, la ganadería y para pymes de hasta 10 trabajadores.

Tener una agenda de políticas activas propias, que no dependan de los antojos de la Nación, además de devolverle una cuota de autoestima a la Provincia, ofrece la posibilidad a las fuerzas políticas de debatir y aportar constructivamente en proyectos concretos. Está en los bloques partidarios demostrar si están a la altura.

Con sello mendocino

Las vacaciones invernales, más el impulso del fin de semana extra largo, son una oportunidad para levantar al sector turístico y gastronómico con el movimiento de los mendocinos.

La ocupación y reservas están dando buenos augurios de recuperación, aunque sea al 50 por ciento de la capacidad, como indican los protocolos.

Potrerillos, Cacheuta, el Valle de Uco y Malargüe han empezado a lucir como en los buenos tiempos. San Rafael por ahora sigue vedado por disposición de su intendente, Emir Félix, quien ha pedido paciencia porque quiere preservar la plaza del golpe de la pandemia. 

Además, el departamento sureño es tradicionalmente el polo de atracción de turistas porteños y de otras provincias, que hoy no se pueden trasladar. Prudencia ante todo, hasta tener mayores seguridades, es su razonamiento, pese al llamado de Suarez y a algunas críticas que no han faltado desde las autoridades provinciales.

Contrariamente, el malargüino Juan Manuel Ojeda ha sido el blanco de críticas y presiones pero por abrir el departamento a los visitantes. El legítimo temor de sectores de la población a la circulación del virus, de paso, es aprovechado por las miserias de la política.

En general, hay aceptación y acatamiento a las restricciones y protocolos por parte de la población, aunque una de las mayores objeciones se escuchan desde el sector gastronómico.  Indican que habría que revisar el horario para la circulación nocturna porque el personal que se traslada en el transporte público debería retirarse antes de las once.

Son todos aspectos a tener en cuenta, perfectibles, que permitan mantener una provincia relativamente activa, pero con el celo preventivo necesario, atento a los casos de contagio que van creciendo las últimas semanas. Con cuidado y esfuerzo, apuntalando una economía que viene ocasionando estragos, se puede pasar el invierno de la mejor maneja posible.

MÁS LEÍDAS