Ahora resulta que las vacas son tan culpables como los humanos por afectar el ambiente. La bosta que deponen estos bichos emana no sé qué efluvios que favorecen el efecto invernadero. Con lo cual hay que ir pensando en un mundo futuro sin asados.
Después de tanto esperar para que los vuelos low cost llegaran a la Argentina (algo de lo que siempre nos hablaban quienes viajaban por Europa o Asia), acabo de enterarme de que ya hay un debate mundial para frenar este creciente número de vuelos porque favorecen la contaminación. ¿No le pasa a usted, lector-lectora, que a veces siente que está llegando tarde a todo?
Y como si eso no fuera bastante uno lee, día tras día, que la crisis de la globalización política y económica es mucho más seria de lo que se decía. Para patentarlo, ahí está el ascenso de líderes políticos extravagantes como Trump, Johnson o Bolsonaro, todos elegidos por el voto popular pese a sus ideas de nacionalismos extremos o de liberalismos cerrados.
¡Son personas, Jesús!
Cómo estarán de raras las cosas que hasta el Financial Times ya está cuestionando a los economistas que tradicionalmente eran buenos en matemáticas, pero no tanto en ética social, es decir esos que hacían encajar los números pero no tanto a las personas.
El influyente medio británico ha comenzado a aceptar que muchas de las recetas clásicas del FMI han fracasado y que efectivamente a los países endeudados hay que darles el changüí de que puedan crecer para después poder pagar.
Peronistas tenían que ser
Tienen suerte los peronistas. Nestor Kirchner disfrutó del viento de cola internacional. En su gestión las materias primas que genera la Argentina pasaron a tener valor oro. Le llovieron los dólares. Todavía las vacas y la soja no jodían tanto el hábitat.
Ahora Alberto Fernández se encuentra con que hasta los ortodoxos económicos empiezan a aceptar que no es tan desacertado aquello que él viene reclamando a los poderes financieros internacionales para poder hacer arrancar la economía.
Es más, ya hay quienes hablan de que la Argentina se presenta como como la gran oportunidad para que la ciencia económica pueda experimentar si efectivamente hay alternativas distintas a las que siempre probó el FMI.
Qué te pasa "globa"
Hace más de 75 años que una buena parte del mundo es un poco más pacífica y próspera. Europa, que fue el escenario de las dos guerras mundiales del Siglo Veinte, logró con mucho esfuerzo una unión política y económica que favoreció la paz y el intercambio con buena parte del mundo.
En Asia y en América muchas naciones hicieron acuerdos parecidos. Hoy, sin embargo, hasta esa buena idea está siendo revisada. Ojo, no necesariamente para dinamitarla, sino para ver cómo esa globalización puede llegar a ser más justa.
Dicha urticaria tiene en el brexit de los ingleses, en el reverdecer de algunos nacionalismos europeos e incluso en el caso de Chile (eficacia económica sin distribución justa) algunas de sus ejemplos más notables.
Por favor volvamos a la vaca
Evoco otra vez a la vaca para ir concluyendo. ¿Quién iba a pensar hace unos pocos años que las discusiones en las familias iba a ser por asuntos como si tus hijos deben comer carne de vaca o no. O qué hacer con la alimentación de los chicos de padres veganos.
Hace poco fui a una casa donde en vez de chizitos unos padres modernos le daban como snacks a sus hijos tiritas finas de pimientos verdes y rojos para que masticaran.
Hasta yo me prendí porque me gustan las verduras y porque siempre detesté los chizitos. No soporto ese olor a patas que exhalan.
