Análisis y opinión

Un feriado decidido de manera espasmódica y con el estilo "vamos viendo" del Presidente

El presidente Alberto Fernández se rindió nuevamente ante ese frenesí por inventar feriados nacionales de un día para el otro

El Gobierno de Alberto Fernández impuso el feriado nacional del martes 20 de diciembre de la misma manera con que resuelve varias de sus decisiones de Gobierno. De manera espasmódica. A tontas y a locas. Con el estilo "vamos viendo". Rindiéndose otra vez ante ese frenesí por agregar feriados de un día para otro en la presunción de que ese tipo de cosas aporta a "la felicidad del pueblo".

El Ejecutivo nacional no pudo lograr ni siquiera la foto con Messi y el resto de la Selección. Los jugadores no aceptaron mezclar los tantos. Nadie en ese equipo se fascinó por aparecer en el balcón de la Casa Rosada. No se demoraron en ninguna especulación acerca de si la decisión del equipo de no ir a la Casa de Gobierno afectaba al oficialismo o si beneficiaba a la oposición.

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¿No es esto un síntoma interesantísimo de cómo están cambiando algunas cosas y de la devaluación de algunos símbolos populistas? La política volvió a perder ante el sentido común.

Fue demasiada la gente a la que le complicaron la vida con este feriado nacional sacado de la galera, como ya lo habían hecho en la noche del 1 de septiembre pasado cuando tras el fallido atentado contra la vicepresidenta, Alberto Fernández no tuvo mejor idea que declarar feriado nacional el día siguiente para que los argentinos salieran a protestar contra la violencia.

Todos sabemos que el mejor antídoto contra la violencia es trabajar con normalidad y producir.

Esta vez el propio Gobierno fue tan culposo de hacer las cosas a las apuradas, sin considerar el abanico de problemas que iba a generar, que trató de remendar ciertos agujeros eximiendo de este jubileo a los bancos, al resto de las entidades financieras y a la AFIP.

Debe haber sido la primera vez en la historia que los bancos trabajaron en un feriado nacional.

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Alberto  Fernández no pudo lograr la foto con Messi y el resto de la Selección argentina.

Alberto Fernández no pudo lograr la foto con Messi y el resto de la Selección argentina.

De prepo

Así fue como nos topamos con un nuevo jubileo, que podría haberse circunscripto al ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a algunos pocos municipios del Conurbano. En cambio fue extendido de prepo a todas las provincias del país donde no iban a estar presentes los campeones mundiales.

Y donde ya se había celebrado con fervor el domingo pasado la obtención del campeonato mundial en Qatar.

Varios conocedores del paño porteño han coincidido en que si hubieran dejado que la caravana triunfal hiciera su recorrido en un día normal la gente habría salido a las calles al momento del paso del micro y hubiera vuelto a sus cosas. Pero no. Nos zamparon a todos los argentinos el feriado en una de las semanas más afiebradas del año.

La semana previa a la Navidad es sin duda una de las que tiene mayor actividad comercial. Una semana en la que comienzan masivos desplazamientos de personas a distintos puntos del país, y en la que se hacen las compras para las reuniones familiares. Y en la que universidades y colegios están terminando con el período de exámenes.

Esta es una semana en la que los argentinos hacen consultas y estudios médicos como repaso sanitario del año. ¿Cómo se le explica a un paciente -que desde hace meses espera una cirugía- que otra vez se le van a posponer? ¿O qué razonamiento se les da a quienes no pudieron llegar a tomar sus vuelos en Ezeiza porque todos los accesos estaban cortados? Además ésta semana ya incluía el viernes 23 con cese laboral en la administración pública.

Imprevisibles

Con justa razón, numerosas actividades industriales pusieron el grito en el cielo por la intempestiva decisión oficial ya que se vieron ante serios problemas para reprogramar sus actividades con tan poco tiempo. Otra vez la Argentina imprevisible que no pudo resolver con antelación asuntos que ya estaban cantados desde las semifinales de Qatar.

Se podría haber acudido a un cese de actividades en la Capital Federal y algunos municipios del Conurbano por donde iba a pasar la Selección, pero de ninguna manera puede aceptarse que la medida haya sido dispuesta para todo el país. De allí que varias provincias, incluso con gestiones peronistas, como San Juan, Tucumán y Santa Fe, se negaron a compartir la controvertida decisión de la Casa Rosada.

En Mendoza el gobernador Rodolfo Suarez tampoco avaló el feriado y llamó a trabajar con normalidad, aunque primero se enredó en cavilaciones que generaron más confusión. El mandatario dijo que hay momentos en que se justifica "una rebelión civil" ante ciertos disparates e improvisaciones del poder central. "Lo del feriado fue irresponsable y demagógico, algo que daña el tejido social", agregó para no dejar dudas.

La inefable vocera presidencial Gabriela Cerruti, una de las funcionarias más activas en la defensa del feriado de este martes 20 acusó a quienes cuestionaron aspectos de la organización, entre ellas Patricia Bullrich, diciendo que "es evidente que no están hechos de la misma naturaleza del pueblo argentino".

Previamente Cerruti había hecho algo similar cuando refutó a los periodistas acreditados en la Casa de Gobierno porque se habían quejado por el cierre, durante el feriado, de la Sala de Prensa que funciona en la Casa Rosada: "Los periodistas no pueden entender que a veces no son protagonistas", lanzó la portavoz. No tiene paz.

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