El Gobierno declaró el Desastre Agropecuario en todo Mendoza. La definición fue publicada este miércoles en el Boletín Oficial y está relacionada con la sequía que atraviesa todo el territorio provincial, y que afecta a productores ganaderos y de distintas áreas. Tendrá una duración de casi dos años y pretende ordenar herramientas y fondos para la recuperación de actividades.
El desastre abarcará el período comprendido entre abril de 2022 y marzo del 2024; es decir, 23 meses completos en los que se buscará recomponer, al menos en parte, la flora nativa y la capacidad de producción en el campo. La meta de fondo, según se expresó en el texto de la normativa. es la recuperación de todo el desarrollo ganadero y de los empleos que dependen de ese rubro.
Fue informado a través del decreto 2404, que se publicó oficialmente este 21 de diciembre y que vino a ratificar la compleja situación que se vive en todo el territorio respecto a la provisión de agua. Un panorama del que se da cuenta desde hace más de una década, pero que de acuerdo a informes del propio Estado local, se ha agudizado en los últimos tiempos. Con cada vez menor nivel de agua en cuencas y ríos, como se observa al recorrer Mendoza.
La decisión se tomó tras conocer expedientes e informes de Contingencias Climáticas y de la Dirección Provincial de Ganadería, que depende de la cartera económica liderada por Enrique Vaquié. Se hizo bajo los términos de la Ley de Cambio Climático y Zona de Desastre, que establece cómo funcionan los sistemas de emergencia y de qué manera se estipula que mitiguen los daños.
Como se dijo, entre los más afectados están los ganaderos de la provincia. Sin embargo, la actividad, más allá de la falta de agua, tiene un promisorio avance entre los distintos desarrollos económicos mendocinos: de hecho se cree que sólo abastece al 11% de la demanda cárnica de la provincia, y es por eso que se ubica como un sector con firme potencial de crecimiento a nivel nacional.
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Datos de la sequía en Mendoza
A mediados de año comenzaron a revelarse detalles de los estudios que realiza Irrigación en los ríos de la provincia. De esos exámenes se desprende que el nivel de escurrimiento en la temporada 2021-2022 fue preocupante. Arrojaron, entre otros conceptos, que en el Río Mendoza, ese porcentaje equivalió al 58% de su derrame medio histórico. Es decir, a su promedio a lo largo de décadas de estudios.
"Si bien nevó casi 100% más que el año pasado, la nieve que cayó representa la mitad de lo que debería precipitarse en un año normal", había anticipado meses atrás Rubén Villodas, a cargo de Gestión Hídrica en el área que conduce Sergio Marinelli. Todos esos detalles marcan que casi todas las áreas están sobreviviendo con mucho menos caudal hídrico que en años anteriores.
El dique Potrerillos también está en los niveles más bajos de toda su historia; mientras que ríos que son determinantes para la provisión de agua, como el Tunuyán y el Malargüe, también ofrecen signos muy negativos. El primero está al 50% de su capacidad, mientras que en el segundo la situación es mejor, pero igual está en menores caudales respecto a lo esperado para 2022.
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