"¿Privatizar? Nadie te va a dar un peso sin que se lo devuelvas y mucho más si es a riesgo y no a resultado". Con esas palabras, la doctora en astronomía Beatriz García, ex vicedirectora del Instituto de tecnología de detección y astropartículas (Iteda) de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) explica por qué en el mundo a la ciencia la financian los Estados.
Radiografía del Conicet: el estudio del Universo que financia en Mendoza
"En la ciencia -más allá del resultado que obviamente siempre se busca- lo más importante es el conocimiento", agrega enfrentando la posición libertaria del candidato más votado en las PASO nacionales, Javier Milei, que propone "cerrar el Conicet" para privatizar la ciencia.
En Argentina, se invierte en ciencia a através del Conicet, la Agencia I+D+i y del Ministerio de Ciencia y Tecnología solo el 0,31% del producto bruto interno (PBI). De ahí que para poder desarrollar investigaciones también se echa mano del apoyo de organismos internacionales como el BID (Banco Interamericano de Desarrollo).
►TE PUEDE INTERESAR: Radiografía del Conicet Mendoza: 790 empleados y 10 institutos, impacto social y autocrítica
Con esos fondos, el Conicet forma en Mendoza - y en otras provincias- recursos humanos dentro de las universidades: "Se becan alumnos para que puedan dedicarse de manera exclusiva al estudio y la investigación. Es una relación virtuosa entre ciencia y educación que lleva a que las personas se gradúen en alto nivel".
Además de los 790 que trabajan en el Centro Científico Tecnológico (CCT), otros tantos investigadores que también dependen del Conicet están repartidos en la UTN, la UNCuyo, la Universidad de Mendoza, el INTI, el INTA, el Observatorio Pierre Auger, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).
Qué estudian los astrónomos y astrofísicos financiados por el Conicet en Mendoza
"Un país sin ciencia sería un desastre", dice a Diario UNO la doctora García, autoridad del Observatorio Pierre Auger ubicado en Malargüe.
Particularmente allí, se miden las lluvias de partículas que se producen cada vez que un rayo cósmico choca contra las moléculas de la atmósfera superior.
El proyecto Pierre Auger comenzó como un taller de seis meses en 1995. Después de ello, comenzó la búsqueda del sitio ideal para la instalación del observatorio. Argentina concursó con Australia y Sudáfrica con tres posibles sedes: Río Negro, Catamarca y Mendoza.
El detector de rayos cósmicos necesitaba un lugar en altura, una extensión de unos 3.000 km2 y cielo despejado, de día porque funciona con paneles solares y de noche para la detección de fluorecencia atmosférica.
Pampa Amarilla, entre Malargüe y San Rafael, fue el sitio elegido. En 1998 se puso la primera piedra y 10 años después fue inaugurado oficialmente. Actualmente trabaja con un staff fijo de 40 personas malargüinas y una red de 400 científicos de 18 países. Es completamente automático y se puede operar de manera remota.
Desde entonces, se han hecho más de 40 tesis doctorales en el Pierre Auger, dos de ellas dirigidas por la investigadora Beatríz García que destaca: "Es un orgullo mendocino y nacional que a veces se deja bastante de lado".
¿Puntualmente qué se investiga en el Sur de Mendoza? "Se detectan partículas del espacio eyectadas de galaxias o de supernovas para poder explicar cómo es el Universo", explica la astrónoma de la CNEA.
Pero no solo allí se estudia el Universo, su conformación y sus efectos en la Tierra. Solo por mencionar un ejemplo encontramos a la investigadora Hebe Cremades, una mendocina referente en el estudio del sol.
Cremades es física solar, ingeniera en Electrónica y Telecomunicaciones y trabajó en la NASA.
Desde Mendoza se estudia la actividad solar, el clima espacial, la influencia del sol en el sistema solar para analizar lo que sucede en la Tierra.
Cremades se especializa en el estudio de las emisiones solares de radio de baja frecuencia. Esto permite mejorar los modelos de predicción de la hora de llegada de las eyecciones coronales de masa solares a la Tierra que afectan las telecomunicaciones y los sitemas de navegación, entre otras actividades humanas.
Desde Mendoza también se trabaja en el Proyecto Qubic, un observatorio ubicado en San Antonio de los Cobres, Salta.
Beatríz García es una de las investigadoras que colabora allí. "Es un observatorio de radiación de restos del Big Bang". ¿Qué hacen los científicos allí? "Buscamos huellas digitales del origen del Universo". Nada más y nada menos. A través de este instrumento fabricado en Europa, científicos de todo el mundo, incluyendo mendocinos buscan respuestas dignas de un premio Nobel.
"Para poder sumarse a una investigación internacional como ésta uno tiene que tener cierta estabilidad laboral, porque los resultados no son rápidos", explica García para darle relevancia al aporte que el Conicet realiza para darle esa estabilidad al científico argentino.
Los temas estratégicos, la amplitud de investigaciones y la avanzada libertaria
El presupuesto para la ciencia en Argentina se destina, en mayor parte, para temas estratégicos que son definidos por el Ministerio de Ciencia y Tecnología en base a las políticas públicas del Gobierno de turno.
En la actualidad, esas temáticas de interés para el país son -entre otros- energía, políticas sobre la mujer, inclusión, tecnología, comunicaciones, alimentos, sequía, cambio climático, vacunas, dengue, litio.
"De ahí que la ciencia tiene un impacto social enorme", señala la doctora Beatriz García.
Una de las funciones trascendentales del Conicet es la formación de recursos humanos dentro de las universidades.
"El Conicet financia la educación del científico en universidades, donde obtienen el doctorado o el postdoctorado. Los profesionales se anotan en la carrera, presentan un proyecto y si son aceptados en la beca, avanzan con la investigación. A la vez, se cursan y rinden materias hasta lograr el título", explica la científica sobre el paso a paso para ingresar al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y aplicar a una de sus becas.
"Es una relación virtuosa entre ciencia y educación que lleva a que las personas se gradúen en alto nivel", suma García.
El objetivo de la beca es que los alumnos puedan dedicarse de manera exclusiva al estudio y a su investigación: "Les otorga un estipendio para que no tengan que buscar otro trabajo; para que se concentren en su formación académica".
A pesar de los problemas del país, dice Beatriz García, "esa red de formación de recursos humanos y trabajo mancomunado se ha mantenido y le ha dado a Argentina enormes satisfacciones".
Además de aquellos temas estratégicos, también tienen su financiamiento estatal el estudio de rayos y astrofísica, estudios del sol, climáticos y de ambiente, contaminación, desarrollo tecnológico.
La amplitud, dice la científica, es necesaria. "La gente que hace ciencia tiene que tener libertad".
Sobre el fenómeno libertario de Javier Milei y su intención de terminar con el Conicet, la astrónoma analizó: "Son fenómenos que aparecen cada tanto. Es muy antiguo el cuestionamiento. En todos los períodos neoliberales surgen porque creen en comprar todo y listo".
"Para satisfacción de los científicos, lo que sí ha cambiado respecto de otros momentos históricos es que hoy la gente en general tiene otra percepción de nosotros", dice y agrega. "Hoy el pueblo le tiene estima al científico; pero sabemos que si (los libertarios) llegan al Gobierno, harán lo que dicen porque no les importa lo que piense la gente".
"Ya sabemos cómo es cuando llegan al poder porque nos pasó en la dictadura, con Menem, con De La Rúa y con Macri", dijo ya metiéndose de lleno en política.
"La avanzada se da principalmente sobre las ciencias sociales, pero lo que no se dan cuenta es que esos estudios son los que definen políticas públicas de educación y salud", defiende desde adentro y aclara, como lo hicieron desde el CCT Mendoza: "En el Conicet no es que cualquiera hace lo que quiere. Hay una comisión que acepta el proyecto, una junta calificadora que evalúa y toda una justificación detrás de cada línea de investigación. Hay un objetivo claro detrás de cada investigador".







