Ciencia

Científicos argentinos explican cómo el pez cebra reconstruye órganos dañados en tiempo récord

Una investigación con participación del CONICET revela cómo el pez cebra logra reconstruir tejidos en solo siete días

Una nueva investigación de la ciencia se enfoca en especies capaces de regenerar tejidos completos porque los humanos no tenemos esa capacidad. Así es cómo el CONICET llevó a cabo un estudio que analiza los mecanismos detrás de este fenómeno biológico con el caso del pez cebra.

El trabajo, desarrollado en el Instituto de Física de Líquidos y Sistemas Biológicos, busca entender cómo algunos organismos pueden reparar órganos dañados y si esa capacidad podría, de alguna forma, existir también en los humanos porque aunque los humanos tenemos cierta capacidad regenerativa en la piel o el hígado, nuestro organismo prioriza la cicatrización.

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El pez cebra es uno de los modelos más utilizados para el estudio de regeneración de tejidos.

El pez cebra es uno de los modelos más utilizados para el estudio de regeneración de tejidos.

Científicos del CONICET explican cómo el pez cebra recupera un órgano dañado en siete días

El estudio se centró en el comportamiento de este pez, conocido por su capacidad de regenerar tejidos complejos como el corazón, el cerebro y órganos sensoriales, sobre todo los neuromastos, órganos sensoriales comparables al oído interno humano.

De esta forma, los resultados determinaron que el pez cebra puede recuperar hasta el 90% de la funcionalidad de estos órganos en apenas una semana. Esto ocurre gracias a algunos tipos de células que, ante una lesión, adquieren propiedades similares a las células madre y son capaces de reconstruir completamente el tejido.

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El proceso se guía por la comunicación entre células, permitiendo recuperar completamente la función del órgano.

El proceso se guía por la comunicación entre células, permitiendo recuperar completamente la función del órgano.

La investigación usó experimentos en laboratorio con simulaciones computacionales logrando identificar un mecanismo clave donde las células “detectan” su entorno y comienzan a dividirse hasta alcanzar una cantidad específica de células vecinas, momento en el que se detiene la regeneración.

Este hallazgo no solo explica cómo funciona este proceso en el pez cebra, sino que también permite abrir nuevas líneas de investigación y sobre todo para entender cómo lo hacen otras especies, lo que podría ser el primer paso hacia avances que, en un futuro, permitan recuperar funciones hoy consideradas irreversibles, como la audición.

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