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El plan de Alberto y Cristina

Qué puede pasar en el Congreso: la estrategia para tener hegemonía

Editado por Pablo Winokur

Resuelto el Gabinete, Alberto tiene que diseñar ahora un esquema de gobierno que le permita implementar sus planes con el menor costo político posible. Para eso necesita tener el control absoluto del Congreso y evitar que la oposición le trabe medidas, designaciones o ponga en jaque su gobernabilidad. Tendrá sí que cuidar el frente interno, pero esa es otra historia.

El Frente de Todos quiere tener mayorías lo más amplias posibles para poder gobernar sin sobresaltos y aprobar todo lo que necesita en el Congreso. Para eso, tiene que garantizarse los 2/3 en el Senado y un número lo más amplio posible en Diputados para no tener que negociar con la oposición.

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Para eso, usaron (y van a seguir usando) toda la ingeniería parlamentaria disponible y se garantizaron un control férreo de las cajas –pocas- que existen en el Congreso. Cuentan que Julián Domínguez, cuando era presidente de Diputados, logró convencer a Alfredo Olmedo de dar quórum en una sesión importante ofreciéndole a cambio agilizar la gestión para un mouse en su despacho.

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¿Para qué necesitan garantizarse los dos tercios?

  • Para nombrar jueces de la Corte Suprema
  • Para aprobar pliegos de jueces de instancias inferiores.
  • Para designar al Procurador o jefe de los fiscales.
  • Para aprobar proyectos sin dictamen de comisión
  • Para insistir en un proyecto que viene modificado de Diputados
  • Para aprobar un juicio político.
  • Para cambiar el reglamento de la Cámara.
  • Para reformar la Constitución.

En síntesis, para la mayoría de las cuestiones vinculadas a la Justicia hacen falta los 2/3. De ahí la importancia de ese número.

En una primera instancia parecía que habría dos bloques tanto de Diputados como del Senado. Uno más cercano al kirchnerismo y otro más ligado al peronismo tradicional o de los gobernadores. Esa intención se desbarató por orden de Cristina (¿y de Alberto?) y finalmente unificaron los bloques peronistas en las dos cámaras. En ambos casos, bajo la vigilancia de los Kirchner: Cristina en el Senado y Máximo en Diputados.

En el Senado el ejercicio de plasticidad logró poner al Frente de Todos al borde del objetivo que se había planteado: acercarse a los 2/3, es decir 48 senadores. Hoy cuentan con un bloque de 42 que incluye a 4 figuras que habían jugado hasta las PASO para otro candidato presidencial:

  • Adolfo Rodríguez Saá, que había dado un tibio apoyo (con foto incluida a Macri en las PASO). Fue opositor durante toda la gestión K.
  • Carlos Menem, histórico blanco de la demonización del kirchnerismo por sus políticas durante la presidencia. Si bien siempre jugó con los gobiernos de turno (aunque sea con sus ausencias) por primera vez se incorpora de lleno al bloque peronista. Las críticas al neoliberalismo quedaron relegadas solo a Macri.
  • Dalmacio Mera, primo y aliado político de Urtubey y senador por Catamarca.
  • Carlos Espínola, senador por Corrientes que había apoyado en las PASO a Macri, gracias a la gestión de Pichetto.

Los seis votos que le faltan para llegar a los 2/3 podrán tenerlos en los partidos provinciales: Lucila Crexel de Neuquén; Alberto Weretilneck, exgobernador de Río Negro; o Carlos Reutemann, que entró por Cambiemos al Senado pero siempre hizo rancho aparte.

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También hay otros senadores a los que se podría recurrir si hiciera falta algún voto extra: Roberto Basualdo (San Juan); Claudio Poggi (San Luis) y Juan Carlos Romero (Salta) entraron por Juntos por el Cambio, pero son de extracción peronista. ¿Tendrán juego propio? ¿Podrá contenerlos Juntos por el Cambio para que no se vayan?

Operativo contención 

Después de que se fueran los tres diputados del interbloque la semana pasada, hubo algunos pases de factura. Monzó y Frigerio venían insistiendo en la necesidad de permitir que un cuarto bloque de diputados jugara en interbloque con el PRO, la UCR y la Coalición Cívica. Macri no lo permitió y estos diputados se fueron.

“No podemos pintar de amarillo a gente que no es amarilla en sus provincias”, dice uno de ellos a quien les pregunta.

El Frente de Todos está usando la misma estrategia que usó en 2015 Cambiemos para romper el Frente para la Victoria. Fue cuando Cristina designó al ultra K Héctor Recalde para presidir el bloque de diputados: el resto del peronismo buscó alternativas y armó bloques e interbloques aparte para negociar con el nuevo oficialismo caja y puestos de poder.

“En ese momento, la falta de amplitud de Cristina generó esa ruptura. Por eso hay que excederse en el entendimiento y ser flexibles”, sugieren desde el ala política de Cambiemos. Claro que, reconocen, con esa estrategia Cristina perdió diputados pero se paró en su 25% y, desde ahí construyó y volvió al poder. ¿Podría Macri hacer lo mismo? Cerca de Monzó creen que no y que la estrategia de radicalización no es la correcta; es más, creen que ni siquiera Marcos Peña está de acuerdo en esta oportunidad.

Fuente: A24.com

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