Una repentina fiebre de duranbarbismo, pero al vesre, infecta al cuartel general de Cristina Kirchner.
Sus asesores de imagen, los mismos que desde hace un tiempo le vienen enseñado a "hacer de buena", a no abrir la boca, y a escribir libros donde se muestre "sincera", han bajado ahora una orden contundente.
Hay que cuidar a Macri porque lo necesitan, sí o sí, como antagonista, es decir como lo contrario a la protagonista de la elección presidencial, que debe ser una sola: Cristina.
Paso entonces a explicar de qué va esta esta nueva delicia de la política, que nos llega directamente de fábrica.
Que no se baje ni lo bajen
Es simple: esos asesores sabiohondos le han explicado a Cristina y a su núcleo duro que bajo ningún punto de vista hay que permitir que se acreciente la idea de que Macri debe dudar o bajarse de su postulación reeleccionista.
Hay que borrar de antemano la posible imagen de Macri pasándole la posta a alguien que le otorgue nuevo oxígeno a Cambiemos.
Sin Macri de candidato se frenan nuestras posibilidades, les han enseñado a musitar a los generales kirchneristas.
Por eso, repiten como loros, no hay que exacerbar la fragilidad del gobierno. Critiquemos pero con altura como si fuéramos gente de Pichetto o de Lavagna, peronistas civilizados. Ya habrá un tiempo para ir por todo y para gobiernos eternos.
Nada de fogonear, entonces, candidaturas como las de María Eugenia Vidal o de Horacio Rodríguez Larreta, que podrían poner en aprietos los intentos de "candidata natural" contra el neoliberalismo, como se piensa para sí la viuda de Néstor Kirchner.
El concepto de los K es de hierro: A Macri, Cristina le gana. A la Vidal o a Larreta va a ser muy difícil.
Claro que tampoco la pavada: sigamos mostrando a este Macri debilitado, pero haciendo como que a nosotros, como adversarios, también nos duele porque está fracasando el país, no sólo un millonario egoísta y sus radicales serviles.
Asombrados
Si usted suele tener la paciencia de leer estas columnas habrá notado que venimos insistiendo en que hasta octubre vamos a leer cosas asombrosas, algunas impensadas.
Cómo ésta de fingir un republicanismo crítico hacia el gobierno de Macri para demolerlo, pero sólo en las urnas.
Reconozco que es un avance, un poco más sutil que la teoría Dady Brieva, esa que dice que a los que lo votaron a Macri en 2015 les tiene que ir para el carajo para que nunca más voten opciones liberales.
The new Cris
Además, Cristina ha tomado nota de que los mercados no se la harán fácil a ella en una tercera presidencia y que se la verá fulero para generar empatía con otros gobiernos nacionales y populares, que hoy por hoy no abundan en América.
Venezuela es un volcán, el Ecuador de su amigo Correa ya no existe, Cuba sólo nos sirve para darle asilo diplomático a Florencia Kirchner, Brasil está en manos de unos locos de la guerra, en Perú los que supieron ser nacionales y populares ahora se suicidan cuando los van a detener por corruptos, y en México el izquierdismo de López Obrador atrasa más de 500 años al punto que su propuesta política más reveladora ha sido la de pelearse con España por venderle espejitos de colores a los indios que conquistaron.
¿Que le queda a Cristina? Rusia, Siria, Irán, China, y el Vaticano de su amigo Jorge Bergoglio, aquel que, según ella, se peleaba con Néstor porque ambos eran figuras tan grandes que la Argentina les quedaba chica.
¿Y por casa?
Los empresarios que les pagaron coimas al kirchnerismo, ahora, en un supuesto gobienro nac y pop, se cuidarán como de orinarse en la cama. Pero como la ideología central de Cristina es el poder y su mantenimiento, ya se las arreglará para ser la nueva Menem si es necesario.
Si hasta ha empezado a edulcorar su relación con Magnetto, el lìder del Grupo Clarín al que durante años ella y su marido intentaron que mordiera el polvo de la derrota, e incluso ha lanzado señales a EE.UU. al admitir que fue un error lleno de ingenuidad el famosos acuerdo que firmó con Irán para perdonar a los iraníes que habían organizado el ataque terrorista a la AMIA en Buenos Aires.
Este mes de mayo prevé para Cristina asuntos rutilantes que van entre su presentación en la Feria del Libro, el 9 de mayo, para presentar su libro de variedades políticas, y el inicio, el 21 de mayo, del primero de los juicios por hechos de corrupción que la tendrá como protagonista y antagonista, todo en la misma persona.
La plasticidad de la política suele ser jodidamente inquietante.
