El diario La Nación ha calificado a Omar De Marchi como "un díscolo del PRO". Lo hizo al comentar que el lujanino ha sido designado por el presidente Javier Milei como nuevo nexo político entre el Gobierno y el Congreso argentino. Díscolo, afirman los diccionarios, "es alguien desobediente, que no se comporta con docilidad y que no se somete a la autoridad". Y especifican que -en política- ese término "se usa para designar a los que se rebelan contra los mandatos partidarios".
Omar De Marchi no tiene descanso: ahora retorna con el blasón de "díscolo"
El matutino porteño recordó que De Marchi (57 años, abogado, casado, dos hijos) "es el mismo que este año desobedeció a Mauricio Macri, a Patricia Bullrich y a Horacio Rodríguez Larreta", al tiempo que "enfrentó con una rebelión partidaria a los radicales Alfredo Cornejo y Rodolfo Suarez cuando dejó Cambia Mendoza para fundar su propio partido provincial, La Unión Mendocina".
En Mendoza, la siempre polémica vicegobernadora Hebe Casado, archienemiga de De Marchi, le advirtió de inmediato al Presidente de la Nación: "¡Cuidado, Javier Milei, que Omar De Marchi hace lobby, pero sólo para él". La Vice suele decir que "lo padeció" a De Marchi cuando este era titular del PRO en Mendoza porque "actuaba como un dictador y no aceptaba ningún disenso".
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El urdidor
Lo cierto es que éste "díscolo" mendocino es un minucioso urdidor de escenarios políticos. Es decir, el que prepara los hilos para hacer un tramado. El 2023 ha sido para él una montaña rusa. Pura adrenalina y nueva militancia. Rompió con los radicales, se insubordinó a los del PRO, que era su destino partidario desde que dejó el Partido Demócrata, y creó su propio partido para enfrentar a Alfredo Cornejo.
Tan frenética fue su actividad política este año, que su esposa, Fernanda Manitta, se permitió contestar uno de los tantos posteos de su marido en las redes sociales para preguntarle, creemos que con humor, "¿Y la familia cómo va?".
Con La Unión Mendocina logró reunir detrás de sí a un batallón de enojados con la política y con los políticos. En ese sentido, De Marchi fue, a su manera, una especie más civilizada y descafeinada de Milei. Y lo hizo creando en esta provincia una nueva entente partidaria cuya coherencia ideológica fue pura bruma.
Empero, ¿cuántos dirigentes están en condiciones de armar un partido y salir en segundo lugar, con el 30% de los votos? No sólo mandó a la cola al peronismo de Mendoza (corroído por su ineficacia kirchnerista) sino que se convirtió en la principal oposición a su contrincante mayor, Alfredo Cornejo.
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El paño
El lujanino conoce el paño legislativo del Congreso como pocos. En los sondeos que se suelen hacer sobre productividad legislativa, De Marchi siempre ha salido bien parado. En los hemiciclos legislativos, que suelen albergar a una preocupante medianía en cuanto a nivel político e intelectual, podría decirse que él nunca ha sido del montón. Acaba de concluir un nuevo período como diputado nacional donde fue vicepresidente primero de esa Cámara.
El Parlamento fue el ámbito en el que Milei y De Marchi se conocieron en los dos últimos años. Ahí el mendocino tomó nota de que Milei era algo más que el loco desatado que aparecía por TV. Cuando el fenómeno Milei se hizo incontenible, el mendocino solía decir de ellos (ante los micrófonos) que tenían "un gran diálogo".
El Congreso será a partir de ahora el sitio clave para que el lujanino pacte y rosquee a fin de que Milei pueda sacar leyes. La gobernabilidad es clave y Milei no tiene el número de legisladores ni el andamiaje partidario propio en ese escenario. El capital político del libertario es el 56% de votos que obtuvo en el balotaje. Ya la realidad le está advirtiendo que no todo es DNU en esta vida. Mejor dicho, casi nada es DNU.
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El tejedor
De Marchi es habilidoso para eso, es decir para tejer políticamente. Pero como nadie es perfecto, hay un aspecto que le puede jugar en contra. Nuestro personaje es naturalmente dado a la exposición pública y, por lo general, esos cargos son más para trabajar en las sombras y sofrenar la excesiva ansiedad de figurar.
Veremos cómo logra maridar ambas cosas. Tendrá que volver a tratar a diario con los radicales, a los que denostó y abandonó, y sobre todo con las distintas variantes de macristas (y afines) a los que se negó a obedecer cuando se cortó solo. Pero como nos enseñó la ínclita Cristina Kirchner, "en política los agravios se extinguen a los seis meses".
De Marchi tendrá ahora todo el 2024 por delante, un año sin elecciones, para dedicarse de lleno a conseguir una red de protección legislativa para Milei.
En el 2025 volveremos a ir a las urnas para las elecciones de medio término, y en ese período, si todavía está en este cargo con Milei, quizás deba dedicarse part time a reflotar en la Provincia La Unión Mendocina en busca de obtener más legisladores opositores para seguir batallando contra Cornejo.
Su deseo mayor seguirá siendo el de gobernar esta provincia. Pero 2027 parece estar demasiado apartado de la realidad actual.
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