Gómez, el 3 de noviembre
Llorente (78), quien presidió la Corte durante 16 años y entregó el poder a Nanclares hace dos años, había inaugurado la nómina de autoexcluidos, también durante un reportaje que concedió a UNO.
En carrera, ¿sí o no?
José Valerio (65) ha elegido ser prudente cada vez que se le ha preguntado si tiene pretensiones de postularse para suceder a Nanclares.
De Dalmiro Garay, el más joven de la Corte, (se sabe prácticamente nada porque desde que llegó a su despacho de supremo, el 31 de julio de 2018, esgrime aquella arcaica y desusada pero igualmente respetable práctica de hablar exclusivamente por sus sentencias.
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Dalmiro Garay fue ministro de Cornejo.
Ambos serían los únicos en condiciones de competir con Nanclares. Si decidieran hacerlo, cada uno tendrá gran cantidad de méritos para desplegar sobre la mesa: reformas ejecutadas en el Poder Judicial que los tuvieron como impulsores intelectuales y operativos.
Cambios incluso planificados desde antes de ser jueces del máximo tribunal de Justicia: Valerio en sus épocas de camarista del crimen y Garay (46) desde que era ministro de Gbierno.
Sin embargo, todos esos quilates terminarían devaluándose cuando otros supremos deban votar. Especialmente los de extracción peronista. ¿Motivo? Uno solo. Simple y sencillo. Que llegaron a la Corte de la mano de Alfredo Cornejo.
Es que el gobernador se ha vuelto una especie de mala palabra para el peronismo local no solo por sus dardos hacia el kirchnerismo nacional y provincial en las horas preelectorales recientes, sino porque ya había cortado las ansias de reelección eterana a varios caciques del PJ. Y porque comenzó a erigirse como una de las figuras fuertes de la oposición radical a Alberto Fernández a partir del recambio presidencial.
La fruta madura
Así las cosas, los votos peronistas de la Corte irían a parar a la saca de Jorge Nanclares. Serían 3 o 2. Pero no solo como una forma de castigo a los cornejistas sino de reconocer positivamente la gestión reformista de Nanclares.
Porque la misma incluye, entre otros hitos, la organización y puesta en marcha de los juicios por jurado popular y la oralidad de los procesos judiciales, aunque muchísimo tenga que ver con todo este proceso José Valerio.
Nanclares sabe que cuenta con votos peronistas de la Corte más el apoyo de Llorente, con quien llegaron juntos al cuarto piso en 1987 de la mano de Felipe Llaver.
Ese respaldo más su propio voto prácticamente le aseguran la reelección hasta 2021.
Aunque también derivaría, casi al mismo tiempo, en que el ala cornejista resigne cualquier pizca de pretensión presidencialista. Para fortalecer la figura del reelecto, claro está, porque se vienen dos años que se insinúan complejos en Mendoza y el país.
Pero muy especialmente -y acaso un escaloncito por encima de la apreciación anterior- para no sucumbir a manos del peronismo en épocas en las que Cornejo no podrá perder ni contra su propia sombra si quiere hacer pie en el escenario político nacional.