Nació cuatro días antes de que el hombre llegara a la Luna y en mayo último cumplió ocho años como juez de la Suprema Corte, a la que ingresó jurando "por los humildes" y sin poder contener lágrimas de emoción.
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Es Mario Adaro (50), uno de los tres supremos designados por el PJ mendocino en el último gran recambio del máximo tribunal junto con Omar Palermo y Julio Gómez.
Está casado con Inés y es padre de Manuel (20), Bautista (18) y María Paz (13). Es abogado especialista en Derecho Laboral y fue ministro de Gobierno hasta que Celso Jaque lo catapultó a lo más alto de la Justicia local.
El peronista Adaro recibe a Diario UNO justo en el cumpleaños 124 de Perón. En el despacho donde luce un cuadro que eterniza a Eva Duarte en su rol de protectora de los más desposeídos.
Más allá de la investidura y de ser un togado, sigue siendo El Mario; el mismo que apuraba un café de máquina en las cercanías de la Subsecretaría de Trabajo cuando litigaba.
Pero también el mismo que aborda los ascensores para todo público para ir o volver al cuarto piso, donde atiende el ala política de la Justicia. El mismo Mario que habla con la voz pero también con las manos.
Política: ¿el arte de lo posible?
-Ya vamos a charlar acerca de Cristina pero antes quiero saber si Jaque terminó con su carrera política cuando lo postuló para este cargo... (había sido concejal de San Martín y tenía pretensiones de participar de internas)
-Nunca entendí la política como una carrera, ¿una carrera hacia qué?... Siempre tuve vocación por lo público y decidí servir desde donde me tocara. Elegí el Derecho y en especial el Derecho Laboral porque me parece de mayor contundencia social.
-Hábleme del Gobierno que se irá en diciembre...
-Logró restablecer la fortaleza de la figura del Poder Ejecutivo y ordenó desde lo administratrivo y económico. Había necesidad de poner las cosas en su lugar. Con más o menos criterio, uno puede estar a favor o en contra y me ha tocado fallar en disidencia sobre algunas decisiones del Ejecutivo, pero se ha recuperado la autoridad.
-¿Cómo imagina a Rodolfo Suarez en el poder?
-Al próximo gobernador lo imagino transitando una etapa de grandes acuerdos estratégicos. Recuperar la figura de los tres poderes y la participación ciudadana es lo que viene. Habrá que discutir la matriz económica, energética, social y la redistribución de las ganancias en Mendoza, y la Corte debe ayudar a ese proceso.
-¿En la Corte se hace política?
-No sé si se hace política pero ser cabeza de un poder implica resolver temas de gran trascendencia política, social y económica. Un juez de la Corte debe tener esa conceptualización de qué sucede cuando resuelve. Porque si bien resuelve un caso concreto lo hace en un contexto de conceptos y garantías, derechos humanos, principios constitucionales y legales pero se trata de temas trascendentes para la provincia.


