Hay diversas formas de medir el paso del tiempo: años, días, horas... Con Pedro Llorente y su trayectoria como juez de la Suprema Corte de Justicia podría aplicarse una nueva unidad de medida. Propia. Exclusiva: cantidad de gobernadores. ¿Cuántos gobernadores de Mendoza ha visto pasar el sanrafelino desde que llegó al máximo tribunal de Justicia? Cuando el radical Rodolfo Suarez asuma en diciembre será el décimo a contar desde 1987.

Pero vamos a una medición más convencional. El DNI del supremo permite inferir que el 9 de julio cumplió 78 años, aunque él mismo se encarga de aclarar que nació a fines de junio y que la diferencia de un par de semanas en ser documentado corre por cuenta de Josefa, la madre, cuando lo presentó en el Registro Civil.

La ley permite que los jueces se jubilen a partir de los 60 años pero pueden retirarse cuando quieran porque el cargo es vitalicio, salvo que sean destituidos. Llorente es el más longevo de los 7 jueces de la Corte y el tercero de mayor edad entre todos los magistrados de Mendoza.

¿Cómo se siente haciendo este trabajo tan exigente desde lo intelectual y lo físico?

-Me siento con plena capacidad física y psíquica para hacerlo. El día que se me prenda la luz amarilla del motor o de la reserva de la nafta, me retiro.

-¿Y hasta ahora?

-No se me ha prendido la luz amarilla.

-Entonces hay Llorente para rato en la Corte…

-No sé, no sé. A lo mejor mañana se me prende la luz y tenga que irme. Y será palabra santa. Mientras, me doy cuenta de que estoy bien capacitado  para resolver las cosas, para ir leyendo y resolviendo mentalmente las causas.

La ventana de su despacho en el cuarto piso de los tribunales da a la Municipalidad de Capital, la que pronto dejará Suarez para ser nuevo gobernador. Llorente toma café en su escritorio repleto de expedientes y de fotos de los nietos. "Doce tengo", contesta y sonríe.

Sin embargo, una leve carraspera lo tiene incómodo. Se disculpa.

¿Su corazoncito sigue siendo radical como cuando era senador provincial y el gobernador Llaver lo trajo a la Corte en épocas de Raúl Alfonsín?

-Sí. En mi vida he sido consecuente y coherente en lo ideológico, así que, bueno... Soy radical -dice. Un portarretrato dispuesto en el despacho revalida ese sentimiento político con una foto emblemática.

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¿Qué siente después de la victoria electoral del domingo?

-Bueno, en la intimidad advierto que vamos a seguir teniendo un gobierno serio y responsable como hasta ahora.

Desde que Llorente llegó a la Corte la Provincia fue gobernada por 4 mandatarios radicales y 5 peronistas hasta hoy: Llaver (1983/1987), José Pilo Bordón (1987/1991), Rodolfo Gabrielli (1991/1995), Arturo Lafalla (1995/1999), Roberto Iglesias (1999/2003), Julio Cobos (2003/2007), Celso Jaque (2007/2011), Paco Pérez (2011/2015) y Alfredo Cornejo (2015/2019)

¿Su corazón late más por San Rafael o Mendoza?

-Y… por San Rafael.

Allá, en su lugar en el mundo, despunta dos vicios ligados a la naturaleza: mantiene "una granjita con bichos caseros: patos, pavos, conejos, faisanes… Me gusta mucho la naturaleza pero fundamentalmente salir a pescar". Tiene una casa en El Nihuil y una embarcación, "todo expuesto en mi declaración jurada", aclara.

-¿Nuestra Corte debería tener más o menos jueces?

-Hasta ahora nos hemos venido desempeñando bien…

Llorente arribó a la Corte hace "33 años" -remarca la cifra- en épocas de segunda renovación post dictadura. Una jubilación masiva le permitió a Llaver armar una Corte radical. El sanrafaelino llegó junto con Jorge Nanclares (presidente actual) y Fernando Romano (se retiró en 2012).

-¿Qué es ser juez de la Corte?

-Hay que ser independiente, transparente y no estar sujeto a presiones. Yo siempre he considerado que la Corte es un organismo jurídico y político. No podemos resolver todas las cosas en un sentido jurídico: hay situaciones  políticas y en ese sentido debemos ubicarnos los jueces de la Corte, para eso nos diferenciamos de los camaristas y demás jueces…

-¿La Corte de hoy es más política que jurídica?

-(Calcula unos segundos y arriesga como apremiado por un reloj interior) Mitad y mitad.

-¿Una Corte es política por el origen de sus integrantes o por los temas a resolver?

-Por los temas que nos toca resolver. Los poderes públicos no pueden pelearse entre sí. Hay que acordar cuestiones de Estado. Debemos ser flexibles. Algo podrá no gustarnos pero debemos sentarnos y dialogar para resolver las cuestiones de la sociedad.

-Ya se habla de que el futuro gobierno impulsará la reforma de la Constitución. La reelección del gobernador vuelve. Y hasta de cambiar la Corte se habla otra vez...

-No voy a opinar sobre la posible reforma de la Carta Magna porque tal vez deba hacerlo más adelante.

-Pero le tocó volver a sentenciar -como a fines de los '80- sobre el peso del padrón electoral en una reelección, ahora la de 4 intendentes del PJ...

-Volví a intervenir y cambié el fallo. Aquella vez estaba en juego la reforma total o parcial de la Constitución y se concluyó que debía hacerse por la mayoría del padrón: debía ser muy exigente porque se estaba reformando la Carta Magna. Esta vez, en el caso de los intendentes, se trataba de una enmienda sobre la reelección de ellos y la mitad más 1 voto del padrón me parecía muy exigente. Demasiado.

-¿A nuestra Corte le falta mirada femenina?

-Esta Corte tuvo el alto honor de tener durante casi 25 años a la doctora Kemelmajer y su ausencia se sintió. Si algún día cumplen con ese cupo que traigan una persona al menos parecida.

Pedro Llorente presidió la Suprema Corte de Justicia durante 16 años o casi la mitad de su carrera. Pero ya no más. Durante la entrevista con Diario UNO él mismo se excluye del proceso de elección y designación del sucesor de Nanclares, que tendrá lugar el mes próximo. ¿Irá Nanclares por un nuevo mandato hasta 2021?

-¿Cómo fue gobernar la Justicia con gobernadores peronistas y radicales?

-Algunos han sido más exigentes con el Poder Judicial y otros más flexibles. El caso de (Arturo) Lafalla lo rescato porque tomó la importantísima decisión de transferirnos el enorme edificio de la empresa de electricidad EMSE cuando fue privatizada. Con (Rodolfo) Gabrielli habíamos conseguido el financiamiento para construir nuestras sedes a través del 50% de la tasa de justicia.

El supremo enumera inversiones: la construcción de los juzgados de Familia (Mitre y Montevideo, Ciudad), la ampliación de la Casa Departamental de San Rafael, se creó el Cuerpo Médico Forense en Malargüe y el edificio en San Martín y los juzgados civiles en Rivadavia.

-¿Y los gobernadores exigentes?

-El actual (Alfredo Cornejo), por ejemplo. Con una valoración positiva, lo digo. Debo reconocer que ha producido transformaciones muy importantes en el funcionamiento del Poder Judicial. Y que hemos tenido todas las herramientas necesarias para acompañar esas transformaciones.

Que el Poder Judicial haya logrado financiamiento para construir edificios propios -y así haber dejado de pagar carísimos alquileres- es uno de los orgullos propios de Llorente y su gestión, como la informatización del sistema para brindar un mejor servicio cuando aparecieron las computadoras, allá por los '90.

"A Lafalla, durante una cena, le pedí si podía traspasarnos el edificio de EMSE. Dijo que sí, que hiciera el pedido formal. En 30 días ya lo teníamos. Ahí llevamos las Cámaras del Trabajo, que estaban dispersos en lugares alquilados" "A Lafalla, durante una cena, le pedí si podía traspasarnos el edificio de EMSE. Dijo que sí, que hiciera el pedido formal. En 30 días ya lo teníamos. Ahí llevamos las Cámaras del Trabajo, que estaban dispersos en lugares alquilados"

Pedro Llorente

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-¿Antes se lograban soluciones más sencillamente?

-Probablemente…

¿Era más fácil dialogar y acordar?

-(Largo silencio. Pronuncia una larga s porque va a decir que sí. Pero se frena) Bueno… tal vez había una llegada más directa. Acaso en los últimos tiempos haya un formalismo más exigente pero también se han logrado cosas importantes.



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