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Mendocinos: ¡A sacarle la ficha a Rodolfo Suarez!

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

"Ya quisiera yo poder mentir. Pero ese es el problema que tenemos los testigos de Jehová, que no podemos mentir", decía en una deliciosa boutade un personaje femenino en una película de Almodóvar. El chiste es muy interesante porque la mujer admitía que en el fondo de su corazón lo que más le gustaría sería no tener "ese problema" moral para así lanzarse a mentir a mansalva. Pero hacía esfuerzos para no transar.

¿Estará el gobernador Rodolfo Suarez, por ejemplo, preparado para decir que NO cuando los cantos de sirena de la política comiencen a presionarlo para que afloje en tal o cual medida prometida? ¿O en esa decisión que él sabe que hay que tomar sí o sí? ¿O en pelearle a los privilegios de sector?¿O en cuidar como oro la plata de los mendocinos?

¿Tendrá la templanza para seguir adelante por más que -quizás- en en el fondo de su almita a él también le gustaría mentir (aflojar) un poco y hacer un cacho de populismo?

Mendocinismo 2019

Los mendocinos tenemos por ahora una idea general -muy general, diría- de cómo será Suarez en su rol de gobernador. Conocemos sólo su paso por la Comuna de la capital mendocina y lo que nos prometió en la campaña. Esos antecedentes lo ubican en el casillero político con el que se identifica el mendocino medio.

Parece una persona que porta previsibilidad y transparencia. Pero estamos tan escaldados con algunos resultados de la política y con el accionar de ciertos referentes del sector, que nos permitiremos el saludable ejercicio de la duda. Lo veremos en la cancha a la que ya salió con la pelota. 

Odiosa compulsa

Entonces, mendocinos, comenzó la tarea democrática de sacarle la ficha. Vendrá entonces el odioso facilismo de la comparación. Suarez tendrá que acostumbrarse, por ejemplo, a que confronten su gestión con la de Alfredo Cornejo.

Uno de los aspectos centrales del mandatario saliente ha sido el de no tener empacho en decir que NO cuando las corporaciones, en especial la política, le fueron a pedir o exigir beneficios tales como conchabos con fondos del Estados, favores especiales, influencias ladinas, entre otras delicias de la política comiteril. 

Cornejo suele decir que lamentablemente ha comprobado que el interés general no tiene hinchadas, solo simpatizantes, y que, en cambio, los intereses particulares están sobrerrepresentados. Baste recordar cómo ha puesto en caja a los gremios estatales, quienes en muchos espacios del Estado cogobernaban con los mandatarios electos por el pueblo. 

Un gran punto a favor para el recién estrenado gobernador, diríase que una gema en el concierto nacional y de algunas provincias feudales, es que a Suarez (así, sin acento en la a) no se le conocen denuncias de corrupción o de desmanejos en su paso por la municipalidad de la Ciudad de Mendoza. Eso es un muy buen comienzo.

No todos los gobernadores tiene el mismo temple, ni el carácter osado y hasta compadrito de un Cornejo.

Acá estamos entonces los mendocinos dispuestos en su mayoría a abrirle un crédito (¿Ahora 3? ¿Ahora 6? ¿Ahora 12?) a ester señor recoleto y hasta misterioso que viene con la promesa de empujar a Mendoza a un salto de calidad.

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