La Cámara Mendocina de Empresas Mineras (CAMEM) reunió este miércoles a empresarios del sector con un objetivo claro: que la industria esté preparada para cuando “le toque a Mendoza”.
Después de más de 30 años de impasse, el sector empieza a ver posible el desarrollo de la minería metalífera en la provincia, especialmente por el impulso que podría generar PSJ Cobre Mendocino.
“Es el inicio de una etapa de integración entre los socios de la Cámara. Mendoza se está dando cuenta de que tiene una ventana de oportunidad de crecimiento y desarrollo para integrar este nuevo sector dentro de la economía mendocina”, afirmó su presidente, Guillermo Pensado.
Para aprovechar esa oportunidad, el desafío es que las empresas alcancen un nivel de competitividad regional. Hoy conviven firmas con décadas de experiencia -que trabajan en Argentina, Chile y Perú- con otras que recién comienzan a insertarse en el sector.
“Parte del trabajo de la Cámara es ayudarlas a entender que es una actividad muy exigente en lo tecnológico, en el conocimiento y en las buenas prácticas sociales y ambientales”, explicó Pensado.
El objetivo, agregó, va más allá de la extracción: “No estamos pensando en desarrollar una minería solo para producir minerales, sino para generar un encadenamiento de sectores económicos que se beneficien directa o indirectamente”.
La minería de Mendoza, en etapa de preparación
Mientras en San Juan ya hay varios proyectos de escala mundial en condiciones de avanzar hacia la construcción, en Mendoza apenas hay uno -PSJ Cobre Mendocino, en Uspallata- y de menor escala.
En ese contexto, la prioridad de la industria mendocina es avanzar en la exploración y, fundamentalmente, en la preparación que requiere la actividad: infraestructura, capacitación del recurso humano y condiciones para atraer inversiones.
PSJ Cobre Mendocino como proyecto testigo
“Para que Argentina se posicione como un productor de cobre a nivel mundial, hace falta descubrir grandes proyectos. Y para eso es clave incentivar la exploración”, planteó Pensado.
En ese escenario, Mendoza busca generar proyectos viables en construcción. “El foco es ayudar a PSJ a que sea un ejemplo modelo de desarrollo y, a partir de ahí, descubrir nuevos depósitos que sabemos que existen por nuestro potencial geológico”, sostuvo.
Malargüe y el largo plazo
Parte de ese potencial se concentra en Malargüe, donde la empresa Kobrea avanza con perforaciones, mientras otras realizan tareas de mapeo, muestreo y estudios geofísicos.
“El proceso no es de un día para el otro. Estamos trabajando sobre tierra muy fértil, pero todavía verde. Pasar de la prospección a la perforación implica un salto económico fuerte y requiere generar confianza en los inversores”, explicó.
Y concluyó: “Es un proceso que ocurre en todo el mundo, pero en Mendoza puede ser más lento porque los inversores todavía están tomando el riesgo de venir a una provincia que durante años fue catalogada como antiminera”.
Así, la minería mendocina transita una etapa de transición, con expectativas en alza y el desafío no solo de atraer inversiones, sino llegar con empresas mineras preparadas para cuando el desarrollo finalmente se active.








