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Mauricio, te cayó la ficha

Editado por Carlos Hernández
hernandez.carlos@grupoamerica.com.ar

Ante lo evidente, lo que dijeron las urnas en modo tsunami, llegó la devolución que correspondía.

Macri se vistió de presidente para realizar los anuncios económicos necesarios y dio el mensaje político que exigían las circunstancias.

El esquema de su pronunciamiento fue así:
. Pedido de disculpas por la vergonzante conferencia de prensa que dio el lunes culpando a los votantes.
. Reconocimiento de que él y su equipo son los únicos responsables del rechazo de quienes antes lo habían votado en 2017.
. Anuncios de un plan de contigencia con medidas para la clase media, los pobres, los trabajadores, los monotributistas, las pymes.
. Convocatoria a todos los sectores políticos para garantizar la gobernabilidad.

Los anuncios

Llegaron inexplicablemente tarde, tardísimo, vaya a saber por qué motivo, qué clase de cálculo, teniendo en cuenta la prolongada recesión con inflación. Un cóctel que se traduce en pobreza, miseria y desesperanza. Evidentemente hay un problema de concepción y de escasa empatía con la gente de a pie.

En sí, las medidas anunciadas apuntan a amortiguar en parte el impacto en los bolsillos frente a la gravedad de la inflación, y a tonificar el consumo.
Si serán eficaces, en el actual contexto de incertidumbre, dependerá de la reacción de la población y, cuando no, de la respuesta de los mercados. Si el dólar se sigue disparando, las tasas seguirá siendo exhorbitantes y la espiral inflacionaria no tendrá techo. De nada serviría ninguna medida lanzada por el actual gobierno si no se recupera la confianza.

Macri Político

A la hora de los últimos anuncios, vimos a un Macri distinto, mucho más acorde con las circunstancias del momento.

No es común escucharlo pidiendo disculpas, ni admitiendo sus fracasos.
Habló de la pesada herencia al pasar, pero se hizo cargo de los errores cometidos, y responsable de la derrota electoral.

Asumiendo el rol de presidente golpeado, en vez del candidato frustrado del domingo y del lunes, dio la impresión de ponerse en el lugar del ciudadano común.

Macri parece que está entendiendo que las obras de infraestructura son necesarias pero que no sirven para paliar el hambre ni para sostener a la clase media. Y quizás comienza a comprender, que las metas fiscales deben ser un instrumento de política económica pero no a costa de recesión y decadencia.

A estas alturas, el nuevo rostro del Gobierno llega como un manotazo de ahogado, pensando en la gobernabilidad, en los días que vienen, y en el 27 de octubre. Para ello será fundamental la búsqueda de consensos.

Ahora hay que ver cómo sigue todo en un escenario de incertidumbre, donde es es imprescindible que los principales actores, incluido Alberto Fernández, se muevan con grandeza. Porque lo importante no pasa por las chances electorales de uno ni del otro, sino por la supervivencia y bienestar de los argentinos.

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