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Análisis y opinión

Llegamos al domingo con la confrontación a flor de piel

Editado por Carlos Hernández
hernandez.carlos@grupoamerica.com.ar

La suerte está echada para la elección presidencial: Alberto Fernández se consagra en primera vuelta, según lo que dicen los encuestadores, que dan cuenta de una diferencia, como mínimo, similar a la de las PASO.

Sin embargo, las mediciones que le otorgan una diferencia de al menos 15 puntos a la fórmula de los Fernández son anteriores a las movilizaciones masivas del sábado, que tuvieron epicentro no sólo en Buenos Aires, sino también en las principales ciudades de todo el país. 

Los sondeos tampoco contienen las consecuencias del segundo debate, en el que se lo vio a Mauricio Macri envalentonado y tomando la iniciativa hasta en el terreno de las chicanas frente a su principal rival. Y todavía faltan los cierres de campaña como para dar por terminado el proceso preelectoral.

Los relevamientos realizados por las principales consultoras, más la referencia que se tiene del 11 de agosto,  implican una suerte de sentencia anticipada de lo que pueden decir las urnas el próximo domingo, pero aún resta esperar la elección y contar los votos. No es aconsejable cantar victoria antes de jugar los partidos. Lo saben los dos principales postulantes a la presidencia.
 

Los últimos días, la dirigencia de Juntos por el Cambio se viene comportando como si tuviera chances de revertir el resultado de las primarias o de forzar un balotaje y se entusiasma con la hazaña. El resonante triunfo de Rodolfo Suarez en Mendoza cambió el estado de ánimo del oficialismo y a partir de allí asumieron la campaña con otra impronta, con un Macri decidido a mezclarse entre la gente por primera vez y dejando en un segundo plano la mediación a través de las redes sociales.

Incluso, en el último debate lo se vio con más carácter y asumiendo la ofensiva frente a Alberto Fernández. A su vez, el candidato de Cristina se mostró más conservador que en el round de Santa Fe, pese a que contragolpeó metiendo a Franco Macri en el barro por el fuego cruzado de la corrupción.

El 10 de diciembre

El debate no trajo demasiada claridad sobre los eventuales programas de gobierno, porque quizás ninguno sabe qué va a hacer cuando deba asumir. Y si lo supieran no van a anticipar demasiadas definiciones que le puedan piantar votos. En todo caso, como mucho, reparten promesas de felicidad."No somos lo mismo", dijo una y otra vez Macri, lo que Fernández ratificó agradeciendo a Dios.
 

Y entre críticas y chicanas mutuas, quedó planteado que la del domingo es mucho más que una elección de presidente. Hay modelos enfrentados en su concepción, pero también hay una confrontación de perfiles institucionales, caracterización y uso del poder, revisión de la historia, explicación del presente, visión del Estado y del mercado, participación de la sociedad civil, rol de la prensa, marcos de alianzas con el mundo, entre otros factores que dividen las aguas. En esa gran puja de posiciones e intereses, como deformación del sistema republicano, el Poder Judicial jugará un papel preponderante con una predilección hacia el poder fáctico, más que por el andamiaje legal.

A diferencia de la Justicia Federal que, desde la Corte hasta los jueces  inferiores, mostrará una tendencia a adecuarse a los intereses del que gane la elección, el Congreso cumplirá un rol fundamental en el juego de contrapesos institucionales. El 27 de octubre se decide la composición de la Cámara de Diputados y, en consecuencia, con qué equilibrio se desarrollarán las políticas públicas que necesiten aprobación parlamentaria.

Si no logra alcanzar el objetivo de máxima, cercano al milagro, Macri buscará achicar la distancia para lograr más legisladores y salir del gobierno no tan magullado. La base que ya tiene como para liderar la oposición no es para nada despreciable, con lo cual buscará ser un interlocutor necesario  en los próximos años en la hipótesis de que Fernández gane la elección.

En tal caso, habrá que estar atento a cómo sigue la relación con el radicalismo en la coalición bajo el liderazgo, no siempre amigable para Macri, de Alfredo Cornejo. El gobernador mendocino ha salido fortalecido de la elección provincial que implicó una suerte de plebiscito de su gestión a pesar del clima adverso hacia el oficialismo nacional. 

También basado en encuestas que dispone el gobierno provincial, Cornejo confía que el domingo puede ganar la elección en Mendoza como cabeza de diputados nacionales en la lista de Macri para la presidencia.
El gobernador ha dicho una y otra vez que en el Congreso se va a hacer escuchar, sin importar quién gane las presidenciales, y anticipa que trabajará en la búsqueda de consensos básicos, sin lo cual el país no tiene futuro.

El domingo hay mucho en juego en la Nación, en un contexto delicado en la economía, en las finanzas públicas y en un clima político crispado, mientras varios países sudamericanos y del mundo están pasando momentos de zozobra con manifestaciones de descontento social.

Además de los principales protagonistas con mayores posibilidades electorales, asoma el candidato del centro que pretende cerrar la grieta, Roberto Lavagna. Si bien no logró destacarse en los debates, nadie duda de sus antecedentes para hacerse cargo de una situación compleja. 

El elector también tendrá otras dos opciones por derecha, una nacionalista y otra neoliberal. Y una izquierda auténtica que ya ha adquirido experiencia parlamentaria. No obstante, con esta oferta electoral, son muchos los electores que no se sienten cabalmente representados.
 

La respuesta la dirán las urnas el 27 de octubre cuando se exprese el soberano.

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