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Kicillof, el niño bien

Editado por Manuel De Paz
mdepaz.2015@gmail.com

Entre las peores decisiones políticas de Cristina Kirchner (además de Amado Boudou) está la de haber ordenado en 2015 que Aníbal Fernández fuera el candidato a gobernador de la provincia Buenos Aires.

Bendecir a este político tan desacreditado fue abrirle todas las puertas y ponerle alfombra roja a la macrista María Eugenia Vidal quien dio un batacazo que no sólo la llevó a la gobernación bonaerense sino que apalancó a Mauricio Macri a la Casa Rosada.

La Cristina edulcorada de 2019 fue más cuidadosa al decidir quién debía ser el candidato para ganarle a la Vidal y así cortarle la posibilidad de ser reelegida. No es que Axel Kicillof, de él se trata, esté exento de polémicas, pero no es un impresentable ni un marginal al estilo guarango de Aníbal.

El sopeti

Hijo de un psiquiatra y de una psicóloga, Axel Kicillof es el típico producto de una familia de clase media ilustrada. Hizo la secundaria en el estatal Colegio Nacional de Buenos Aires, uno de los mejores del país, del que han salido muchos de los que fueron dirigentes destacados.

Rebeldón y con esa pizca de soberbia de los chicos estudiados y sin apuros de plata, está por cumplir en estos días 48 años. Está casado con una profesora de literatura y tiene dos hijos. Un frente familiar bien anclado suele ser vital para la serenidad de un político ambicioso.

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No es ningún pibe. "Da" más joven porque su estilo ha sido siempre el de un rockstar desodorizado. También parece más rubio de lo que realmente es, aunque a veces lo disimula con iluminaciones y otros chiches capilares.

Eso sí, es petiso. Y, como todo petiso, agrandado. En la parte trasera de su cabeza se le están comenzado a volar las chapas pero intenta taparlo  trabajosamente con el peine.

El keynesiano

Contestatario hasta ahí, es de los que han aprendido a manejarse en la vida como gente segura y canchera. La profesión de los padres debe haber influido.

Es licenciado en Economía, rubro en el que luego hizo un doctorado, todo en la Universidad de Buenos Aires. Su curriculum en las redes no registra estudios en universidades rumbosas de Estados Unidos o de Europa.¿Será que eso es para los economistas neoliberales?

Docente universitario e investigador del Conicet, se acercó a la política como una extensión de sus conocimientos teóricos. Su tesis doctoral sobre el británico Keynes, uno de los economistas más influyentes del Siglo 20 por su teoría de un capitalismo con mayor contenido social, en particular para favorecer el pleno empleo, lo deslumbró.

Marxista de la línea Groucho

Cuando Cristina lo sumó a su primer gobierno, algún columnista lo presentó como marxista. En su entorno explican que saber de marxismo no transforma a nadie en marxista. Y que ser keynesiano dista mucho de ser marxista.

Con Cristina cumplió labores de segundo y tercer plano, desde subinterventor de YPF hasta CEO de Aerolíneas Argentinas. Su ascenso triunfal fue como ministro de Economía, cartera en la que antes había sido secretario de Política Económica.

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En ese ministerio se recibió de kirchnerista nacional y popular. Y su obra más peronista, diríase una maestría pagana, fue haberse peleado teatralmente con los buitres financieros de Wall Street para sacar chapa de figura de reparto del progresismo latinoamericano.

Muchas de las cosas que ahora Kicillof le critica con asco a Macri, él ya las hizo en  2014 y 2015. En  esos años como ministro el dólar oficial subió 56,3% y  inflación acumulada desde noviembre de 2013 fue del  72%.

Con Kicillof hubo cepo cambiario y un default nac y pop que después hubo que pagar igual, por la sencilla razón de que un gobierno no es el Estado argentino.

Pero lo peor para un keynesiano como él fue que nunca hubo pleno empleo en su gestión y que con Cristina se retiraron dejando 30% de pobres.

 

 

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