Rodolfo Suarez era Rody para muy poca gente. Ahora ese apodo se ha popularizado. Cualquiera habla "del Rody" como si lo conociera de chiquito. Y en realidad el gobernador electo tiene bastantes rasgos de enigma, de reserva.
Genera confianza, pero a la vez cierto distanciamiento. No aparece a primera vista como alguien cerrado y complejo, pero a poco que uno va siguiendo su "hilo" conductor, descubre que tiene esa discreta desconfianza del hombre de pueblo. En eso lleva la marca San Carlos, con ciertas similitudes "territoriales" (no tan así de carácter) de su coterráneo Alfredo Cornejo.
Usted me dirá: por algo lo eligió la mayoría de la gente. Y yo contesto, claro, los ciudadanos de a pie tienen un olfato social bastante singular. No usan las técnicas científicas de los sociólogos profesionales, pero "huelen" de manera coincidente acerca de los candidatos que mejor se adecuan a los tiempos.
Nuestra plata
Seamos sinceros: de los cuatro candidatos a gobernador de Mendoza habilitados por las PASO, Suarez era, lejos, el más previsible, el que generaba menos desconfianza para manejar los dineros públicos.
La kirchnerista Anabel Fernández Sagasti, la única con alguna posibilidad de haberle hecho sombra, prometía tirar manteca al techo: remedios gratis, micros gratis, heladeras llenas para todos. Y ya vimos esa película.
Ahora bien, ¿cuál será el Rody que veremos a diario por 4 años desde el 10 de diciembre? Porque una cosa es gobernar la comuna capitalina y otra, muy distinta, la provincia.
Ahora te quiero ver
Sabemos que viene de lograr un amplio apoyo a su gestión como intendente de la Ciudad de Mendoza, que superó el 60% de los votos. El elegido para sucederlo en la Comuna es un pariente del mismo apellido, Ulpiano Suarez, lo cual, sin ser ilegal, no suena tan bien para la claridad republicana, y al decir esto no le estamos quitando méritos a dicho sucesor.
El municipio de Capital es un mecanismo de relojería donde muchas veces los intendentes parecen trabajar con piloto automático. La Provincia, en cambio, es como una gran bomba de tiempo que hay que desactivar cada dos por tres.
¿Cómo va a resolver Rody esa mudanza política? Porque una cosa es tener a Macri de presidente argentino y otra a Alberto y Cristina, sobre todo después de haber gritado a los cuatro vientos que "en Mendoza no nos gusta el populismo".
Sin embargo"el Rody" va a partir con una gran ventaja: el Estado provincial está ordenado, con menos personal y sin denuncias de corrupción y con grandes proyectos ya lanzados, como Portezuelo del Viento.
¿Será Suarez sólo un un eficiente administrador o a eso le agregará algún componente de estadista, como el de reencaminar la matriz productiva de la provincia? Misterio.
¿Le temblará el pulso ante los embates de las facciones que siempre quieren llevar agua para su molino? ¿Logrará esa sabia mezcla entre la ductilidad y la fortaleza política?
Una de las cosas que Suarez debe cuidar es la de no caer víctima de la soberbia de los que ganan por el 50% o más de los votos. El "vamos por todo" puede tener varias versiones, no sólo la kirchnerista.
Si no, que lo diga Macri que hasta último momento se negó a ampliar su base de sustentación política porque él confiaba en esos grupúsculos que eran sus ojos, boca y oídos.
Suarez ha aprobado las materias de gestionador. Ahora hay que ver si logra recibirse de político senior. ¿Le dará el cuero al reservado, cauto y precavido Rody?
